¿Y si los robots no necesitaran tener un frente y una espalda fijos? Un grupo de ingenieros propuso un enfoque distinto para el diseño robótico, basado en qué tan uniformemente puede moverse una máquina a través del espacio.

Ingenieros de la Universidad de Duke desarrollaron Argus, un robot de 20 patas diseñado para demostrar un principio nuevo llamado isotropía dinámica. El enfoque desplaza el foco desde la simetría física del robot hacia qué tan uniformemente puede acelerar y moverse en distintas direcciones.

¿Qué es la isotropía dinámica?

La isotropía dinámica asigna un puntaje de 0 a 1 según cuán uniformemente un robot puede acelerar su centro de masa en diferentes direcciones. Argus alcanzó un puntaje de 0,91, mientras que la mayoría de los robots existentes, incluidos cuadrúpedos avanzados, humanoides y drones convencionales, quedan por debajo de 0,6, según los investigadores.

Para llegar a ese diseño, el equipo simuló más de 1.500 configuraciones de robot hasta identificar una que se aproximara al límite teórico de la isotropía dinámica. El robot resultante no tiene un frente ni una parte trasera definidos: sus 20 patas modulares y telescópicas se extienden desde un núcleo central.

Cada pata carga una cámara de profundidad y está posicionada en un vértice de un dodecaedro regular, lo que entrega una distribución casi uniforme tanto de la capacidad de movimiento como del campo de visión alrededor del robot.

AspectoRobots convencionalesArgus
Puntaje de isotropía dinámicaBajo 0,60,91
OrientaciónFrente y espalda definidosNinguna dirección privilegiada
Extremidades2 a 620 patas telescópicas
PercepciónCabeza o torsoUna cámara de profundidad por pata
GeometríaSimetría bilateralVértices de un dodecaedro regular

¿Qué gana un robot con este diseño?

Las simulaciones del equipo indican que aumentar la isotropía dinámica puede mejorar varios aspectos del desempeño robótico, entre ellos el seguimiento de trayectorias, la eficiencia energética, la resiliencia frente al daño y la operación en terrenos difíciles.

Argus demostró esas capacidades en experimentos sobre concreto, pasto, senderos de bosque, arena, superficies mojadas y corteza de árbol. Entre las pruebas concretas, el robot logró:

  • Rodar sobre obstáculos de hasta 12,7 centímetros de altura, equivalentes a cinco pulgadas.
  • Recuperarse después de ser empujado.
  • Seguir moviéndose tras perder tres de sus patas.
  • Transportar una carga de aproximadamente 4,5 kilos a casi su velocidad máxima.
  • Trepar entre dos paredes verticales paralelas.

El robot también fue capaz de seguir y empujar un cubo de casi un metro de arista mientras rodaba de forma continua, lo que demuestra que su actuación y su percepción de cuerpo completo pueden sostener el movimiento sin requerir una orientación fija.

La tesis detrás del proyecto

El argumento de fondo apunta a un cambio de marco conceptual en la robótica.

"La mayor parte de la investigación en robótica ha planteado la simetría como una pregunta sobre el cuerpo, pero nosotros sostenemos que la simetría más poderosa está en el nivel de lo que el robot puede hacer", señaló Boyuan Chen, quien lidera la investigación y dirige el General Robotics Lab de Duke.

La distinción no es menor. Un cuadrúpedo debe girar antes de avanzar hacia un costado, y ese giro cuesta tiempo, energía y capacidad de reacción. Un cuerpo con isotropía dinámica cercana a 1 simplemente acelera en la dirección requerida sin reorientarse primero.

¿Qué implica el costo de esta arquitectura?

La contrapartida evidente es la complejidad. Veinte patas telescópicas, cada una con su propia cámara de profundidad, implican veinte cadenas de actuación y veinte flujos de video que hay que fusionar en tiempo real. Un cuadrúpedo comercial resuelve su locomoción con cuatro extremidades y una unidad de percepción, es decir, cinco veces menos subsistemas que pueden fallar.

A cambio, esa redundancia es justamente lo que permitió a Argus seguir operando después de perder tres patas, algo que dejaría inmovilizado a un cuadrúpedo con una sola extremidad dañada. Para aplicaciones de inspección en terreno irregular, rescate en escombros o exploración planetaria, esa tolerancia a fallas puede pesar más que la simplicidad mecánica.