Un grupo de investigadores logró que la electrónica moderna vuelva a filtrar por radio lo que ocurre dentro de sus circuitos, y lo consiguió irradiándola con una frecuencia elegida a medida. La técnica se llama InjectEave y está descrita en un artículo publicado en arXiv, que Hackaday reseñó el 20 de septiembre. Con un amplificador de potencia, el alcance llegó a 30 metros.

Los ataques TEMPEST no entran al computador. Graban las emisiones de radio que el equipo suelta sin proponérselo y con eso reconstruyen lo que pasa adentro, así que son de las pocas vías que sirven contra una máquina aislada de toda red. Su mejor época fueron los monitores de tubo, que trabajaban con alto voltaje y hacían mucho ruido eléctrico. A medida que la electrónica se volvió más silenciosa y de menor potencia, esos ataques fueron perdiendo eficacia.

¿Cómo funciona la inyección?

La radio que emite un aparato depende de las antenas involuntarias que forman sus propias estructuras internas. Eliminarlas es difícil y casi nunca vale la pena, porque son tan pequeñas que solo radian bien a frecuencias mucho más altas que las que maneja el circuito. InjectEave usa justamente eso. Sintoniza la señal transmitida a esas antenas internas y la mete dentro del circuito. Los componentes no lineales, como los amplificadores, mezclan la frecuencia inyectada con la señal interna y generan bandas laterales de radio. Esa mezcla vuelve a salir al aire, se capta desde afuera y se demodula hasta recuperar la señal que el aparato manejaba adentro.

¿Qué componentes se dejaron leer?

En principio, casi cualquier dispositivo semiconductor mezcla en alguna medida. En las pruebas funcionó con un amplificador, un conversor analógico digital, un convertidor de potencia y transistores MOSFET de conmutación. Sin la señal inyectada, los investigadores no detectaron emisiones aprovechables en ninguno de esos casos. Para el montaje portátil usaron un transceptor SDR USRP B210 en la transmisión y un analizador de espectro para demodular lo que volvía.

Con ese equipamiento recuperaron el audio de audífonos con cable, de audífonos inalámbricos y de un teléfono inalámbrico de red fija. También leyeron el estado de una lámpara inteligente y de un ventilador inteligente. Todo eso a corta distancia y a través de paredes, y con el amplificador de potencia la distancia útil subió a los 30 metros. Cuando había varios aparatos juntos, pudieron concentrarse en uno solo sintonizando la frecuencia de inyección a la resonancia de sus antenas internas.

Voz clonada en una llamada

La prueba con el teléfono VoIP fue más lejos que escuchar. Los investigadores capturaron la voz de la persona que hablaba, la clonaron, sintetizaron frases nuevas con esa voz y las inyectaron de vuelta en la llamada. La conversación quedó alterada en tiempo real.

Hackaday ya ha cubierto varias implementaciones del TEMPEST clásico, entre ellas un receptor metido en un dongle y la recuperación de imagen desde la fuga de radio de un cable HDMI. La mezcla no lineal que aprovecha InjectEave es el mismo principio con que los detectores de uniones no lineales rastrean micrófonos ocultos, y con el que el radar armónico ubica electrónica escondida.