Mientras internet hierve por las amenazas legales de Bambu Lab contra un desarrollador independiente de OrcaSlicer, Josef Prusa vuelve a la carga. El fundador y CEO de Prusa Research, una de las últimas fabricantes occidentales de impresoras 3D de escritorio tras la ofensiva industrial china, asegura que la competencia lleva años violando la licencia AGPL-3.0 del slicer de su empresa, y que el problema no es solo de software libre: también es de seguridad.

El problema en el software de slicer

PrusaSlicer está basado en el Slic3r original de Alessandro Ranellucci. Sobre esa base, Anycubic, Bambu Lab, Creality, Elegoo, Flashforge, Snapmaker y Sovol construyeron sus propios slicers. El árbol genealógico es enredado: algunos derivan de OrcaSlicer, que a su vez es un fork de Bambu Studio, que está basado en PrusaSlicer.

"Bambu Studio viene violando la licencia AGPL de PrusaSlicer desde su fork, con el mismo binario opaco de red que está en discusión hoy. ¿Por qué están dispuestos a quemar la confianza por esto?", escribió Prusa en X.

PrusaSlicer se distribuye bajo AGPL-3.0, una licencia copyleft fuerte que permite usar, copiar y modificar el software, con la condición de que el resultado se publique también como código abierto.

"Si tomas de la comunidad, le devuelves a la comunidad. Ese es el contrato social", dijo Prusa. Reconoce que el fork como tal está bien, pero el plugin de red sí estaría cerrado, lo que rompe la AGPL-3.0.

La defensa de Bambu es que el slicer y el plugin son obras separadas. Prusa responde que en la práctica el argumento no se sostiene.

"Bambu Studio no puede hacer su trabajo principal sin el plugin. El plugin no hace nada sin Bambu Studio. No son dos productos que conversan, son un único producto partido en dos archivos por conveniencia de lavado de licencias. Bajo la AGPL, eso sigue siendo una violación", afirmó.

¿Por qué Prusa considera esto un riesgo de seguridad?

Prusa pasa después al ángulo más delicado: el plugin de red de Bambu no se puede auditar. Se descarga desde una CDN y puede reemplazarse en forma remota al encender la impresora. Prusa Research detectó la existencia de Bambu Lab en 2021, cuando builds internos del competidor mandaron telemetría por error a los servidores de Prusa.

"Empezamos a ver entradas en nuestra base de datos etiquetadas BambuSlicer. Ni siquiera habíamos escuchado de Bambu Studio todavía. Sus builds internos estaban accidentalmente configurados para enviar telemetría a nuestros servidores", contó. En ese momento, Prusa Research decidió no demandar por la dificultad práctica de hacer cumplir una licencia sin un producto físico que pase por aduanas.

Prusa explica después el marco de cinco leyes que China construyó entre 2017 y 2023, que obliga a sus ciudadanos a colaborar con la inteligencia estatal y a entregar las llaves de cualquier sistema de cifrado a las autoridades. Recuerda el caso de la activista Naomi Wu, que desapareció de las redes sociales en 2023 tras advertir sobre spyware en una app china de teclado.

"En conjunto, describen un sistema sin salidas neutras. La cooperación es obligatoria, el cifrado es real, pero las llaves de repuesto viven en el ministerio, la jurisdicción sigue a la empresa cuando cruza fronteras, los datos industriales entran en el alcance, y las vulnerabilidades descubiertas fluyen a una agencia de inteligencia", explicó.

¿Qué pasa con los talleres latinoamericanos?

Prusa cierra con el argumento más fuerte: las impresoras 3D están concentradas precisamente en los lugares donde se crea nueva propiedad intelectual. Departamentos de I+D, talleres de prototipado, proveedores de defensa, laboratorios universitarios, startups de hardware. La máquina convive con el objeto que se está inventando, y el slicer corre en un computador con el mismo acceso a esos datos que el propio ingeniero.

Para la región, donde laboratorios técnicos suelen optar por Bambu por precio (USD 350 a USD 1.200) frente a una Prusa MK4 (USD 1.099 sin extras), el dilema es real: la diferencia de costo es relevante para makers y universidades, pero el riesgo legal y de fuga de datos también lo es cuando se imprime trabajo confidencial.