Todos tenemos ese tarro en la esquina del taller, el de las placas de circuito o los aparatos rotos con los que de todas maneras vamos a hacer algo. Podemos justificarlo diciendo que vale la pena guardarlos aunque sea por los componentes, pero la realidad es que, salvo que uno desuelde y ordene todas las piezas por adelantado, la mayoría nunca va a aprovechar esos repuestos en su verdadero potencial.
Salvo que no tiene por qué ser así. Junkbin.io es un intento de mejorar el estado de ese tarro arrinconado.

¿Qué hace exactamente Junkbin?
Creado por Steve Cap, Junkbin es una especie de diccionario comunitario para documentar y reutilizar los componentes electrónicos que se encuentran en muchos de los dispositivos que uno tiene alrededor.
La pregunta que resuelve es concreta. ¿Necesitas una sola resistencia de formato reducido con un valor específico? Ahí es donde entra Junkbin, para mostrarte en qué aparato podrías encontrar ese componente puntual.
Un proyecto que todavía depende de la comunidad
Aunque está en sus primeros años, Junkbin ya reúne varios de los recursos mencionados y bastantes otros. Por ahora está en un punto propicio para contribuir, y en Hackaday saben lo importante que es la comunidad para que estos proyectos despeguen de verdad y alcancen todo su potencial.
Para ejemplos de reciclaje electrónico a una escala mayor, el mismo medio ha cubierto proyectos como estos notebooks reutilizados o este cementerio de electrónica difunta, material que perfectamente podría terminar catalogado en Junkbin.




