Philipp Schweizer publicó una guía para convertir un Arduino UNO Q en vigilante de impresión 3D, y el blog de Arduino la recogió el 14 de septiembre de 2026. El montaje apunta una cámara al cabezal y pausa el trabajo cuando algo se sale de lo normal.

Varias impresoras recientes ya traen sensores y cámara para detectar problemas durante el trabajo, empezando por el temido enredo de filamento que en inglés llaman spaghetti failure. Funcionan bien y evitan tiempo perdido, filamento botado y daños al equipo. La guía de Schweizer resuelve el caso de quien no tiene una impresora así, o de quien prefiere que las fotos de su taller no salgan hacia un servidor ajeno.

¿Qué busca exactamente la cámara?

No busca fallas concretas. El modelo aprende cómo se ve una impresión normal y marca cualquier cosa que se desvíe de eso. Schweizer eligió detección de anomalías en vez de clasificación de defectos por una razón práctica. Entrenar así baja mucho la cantidad de datos necesarios y cubre todos los problemas visibles, incluidos los que nadie anticipó ni alcanzó a fotografiar.

La lista de piezas

El hardware es corto y todo va por fuera de la impresora.

  • Un UNO Q en su versión de 4 GB
  • Un Arduino UNO Media Carrier
  • Un módulo de cámara IMX219, del tipo V2
  • Un soporte impreso en 3D con su tornillería

El soporte tiene que dejar la cámara apuntando al hot end y a la zona de abajo, así que lo más probable es que haya que adaptarlo al modelo de impresora que se tenga.

El UNO Q con la cámara montada frente al cabezal de la impresora
El UNO Q con la cámara montada frente al cabezal de la impresora

El modelo corre en la propia placa

El trabajo pesado lo hace FOMO-AD, el modelo de anomalías de Edge Impulse, implementado a través de Arduino App Lab. Hay que entrenarlo con imágenes de impresiones normales, y Schweizer explica que juntarlas es fácil porque se recogen solas mientras la impresora trabaja. La resolución se mantiene baja, 632 × 480, y con eso la carga de cómputo queda contenida y el modelo sigue siendo eficiente.

¿Cuándo decide pausar la impresión?

Acá está la decisión de diseño que sostiene el proyecto. Schweizer advierte que un vigilante demasiado nervioso es peor que no tener ninguno, así que su aplicación solo pausa de forma automática si tres de las últimas cuatro imágenes muestran una anomalía.

Cuando eso ocurre, la pausa se manda por la API de Moonraker, el estándar de los sistemas basados en Klipper. Quien no use Klipper puede integrar el vigilante con Octoprint u otro software de control. Además manda un mensaje MQTT compatible con Home Assistant para las notificaciones y levanta una página web donde se ve el estado.

La interfaz del vigilante marcando una falsa alarma
La interfaz del vigilante marcando una falsa alarma

Todo eso ocurre sin salir de la red local, lo que sirve a quien le importa la privacidad y la seguridad de su taller. Y aunque esos factores no pesen, es una solución de vigilancia barata que no obliga a tener un modelo específico de impresora ni a pagar un servicio por suscripción.