La pelea por el firmware abierto contra Bambu Lab subió un escalón. Louis Rossmann, conocido por su activismo a favor del derecho a reparar, publicó un nuevo video en YouTube en el que desafía a la fabricante china de impresoras 3D a demandarlo por hospedar el fork prohibido de OrcaSlicer-BambuLab en el GitHub de su propia FULU Foundation (Freedom from Unethical Limitations).
El fork prometía restaurar la conectividad directa a la nube que Bambu Lab quitó a comienzos de 2025, un movimiento que la comunidad de impresión 3D leyó como el primer paso para cerrar las puertas del ecosistema. Bambu Lab, con ingresos estimados cercanos a los 1.000 millones de dólares, mandó un cease and desist al desarrollador independiente Pawel Jarczak, que terminó bajando el proyecto.
¿Qué pasó con Jarczak?
Rossmann ofreció 10.000 dólares en ayuda legal si Jarczak volvía a publicar el código, y pidió a sus 2,5 millones de suscriptores que se sumaran a la causa. Gamers Nexus hizo lo mismo: hospedó el código en su GitHub y prometió otros 10.000 dólares para la defensa.
Jeff Geerling, ingeniero de software open source, fan de Raspberry Pi y dueño de una Bambu Lab P1S, publicó un video el mismo día a su millón de seguidores diciendo que no volverá a comprar una impresora Bambu Lab después de este episodio. Jarczak, por su parte, estaba juntando apenas 500 dólares por crowdfunding para comprar una impresora basada en Klipper y seguir testeando. Su defensa siempre fue la misma: el fork usaba código bajo licencia AGPL del propio repositorio público de Bambu Studio.
A pesar de eso, expresó no querer enfrentar a la empresa y dio de baja el software.
Snapmaker entra con hardware
Snapmaker respondió con una donación concreta: un Snapmaker U1, un tool changer con stack abierto que corre Klipper, para que Jarczak siga trabajando.
"Apoyamos a creadores, desarrolladores y makers que contribuyen a la misión de democratizar el arte de crear, desarrollan proyectos open source y empujan los límites de la impresión 3D y el hardware maker", dijo Blayne Sapelli, jefa de prensa de Snapmaker, en un mensaje privado por Discord a Tom's Hardware. "Los recibimos en nuestro ecosistema y ya hemos entregado máquinas, soporte financiero y recursos de ingeniería a un amplio rango de proyectos."
La defensa de Bambu Lab
Bambu Lab sostiene que el problema es de estabilidad y seguridad de sus servidores cloud. En un posteo titulado Setting the record straight on Cloud Access and Community, la compañía reconoció que Bambu Studio es un proyecto open source bajo licencia AGPL-3.0, libre de modificar para los usuarios.
"Al mismo tiempo, una licencia sobre el código no es un pase a nuestra infraestructura cloud", planteó la empresa. La acusación concreta es que el fork de Jarczak inyectó metadatos de identidad falsificados en la comunicación con sus servidores, "pretendiendo ser el cliente oficial de Bambu Studio".
La compañía cerró el comunicado recordando que Bambu Studio se puede correr en LAN Mode o Developer Mode para quienes no quieran tocar la nube, e invitó a la comunidad a participar de su Bug Bounty Program para reportar vulnerabilidades por canales oficiales. El monto de las recompensas no fue revelado.
Lectura para la comunidad maker latinoamericana
Para makers chilenos y latinoamericanos que ya usan Bambu Lab por su relación precio-rendimiento (la X1 Carbon arranca en alrededor de CLP 1.500.000 con importación), el episodio pone sobre la mesa la pregunta incómoda de siempre: ¿qué pasa cuando la nube del fabricante decide cerrar? La alternativa Klipper sobre hardware abierto (Voron, Snapmaker, RatRig) sube la curva de aprendizaje pero baja la dependencia. La donación de Snapmaker, sumada al respaldo público de Geerling, ya está moviendo a parte de la comunidad maker hacia ese terreno.
El caso también muestra que el ecosistema right-to-repair, encabezado por Rossmann y Gamers Nexus, está dispuesto a sostener litigios costosos para frenar el cierre progresivo del hardware de consumo. Hasta ahora Bambu Lab no ha presentado demanda formal.




