Taiwán está considerando controles de exportación mucho más estrictos que restringirían las ventas de chips de IA a todo cliente en China, y no solo a empresas en lista negra como Huawei. El cambio le permitiría a Taipei procesar el contrabando como delito penal por primera vez, según un reporte de Bloomberg que cita fuentes familiarizadas con el asunto.

La medida está en discusión como parte de las negociaciones comerciales en curso con Estados Unidos, y probablemente cubriría chips por encima de un umbral fijo de potencia de procesamiento, replicando la forma en que Washington define sus propias restricciones.

¿Qué pasaba hasta ahora?

Hoy Taiwán no clasifica como delito las exportaciones no autorizadas de chips de IA a China. Las autoridades pueden advertir a vendedores potenciales que podrían estar incumpliendo las reglas estadounidenses, pero el único camino dentro de los tribunales locales es imputarlos bajo estatutos preexistentes.

Los fiscales de Keelung realizaron en mayo las primeras detenciones conocidas en la isla por presunto contrabando de chips, deteniendo a tres personas asociadas a aproximadamente 50 servers equipados con Nvidia. Las acusaciones fueron por falsificación de documentos y no por violación de los controles de exportación, en el marco del operativo que llevó a Nvidia a presionar públicamente a Supermicro en materia de cumplimiento.

Taipei ya exige licencia para los envíos a Huawei y SMIC desde el blacklisting de ambos en junio del año pasado, pero esa exigencia no aplica al resto del mercado chino.

¿Qué umbral usaría Taiwán?

Estados Unidos controla los aceleradores según su métrica Total Processing Performance (TPP), la cifra de su clasificación ECCN 3A090 que combina cómputo con la precisión a la que se ejecuta una operación. Las piezas por debajo de 21.000 TPP y 6.500 GB/s de ancho de banda de DRAM, lo que corresponde aproximadamente a las Nvidia H200 y AMD MI325X, pasaron a ser elegibles para licencias caso a caso para China desde enero. Todo lo que esté por encima de ese techo sigue prohibido.

Una regla taiwanesa construida sobre el mismo tipo de umbral trazaría su límite a través de los mismos chips que la SAFE Chips Act estadounidense apunta a restringir, regulando cuál hardware ensamblado en la isla podría legalmente terminar en compradores del continente.

¿Por qué importa que sea Taiwán quien apriete la tuerca?

Porque Taiwán fabrica la mayor parte de los servers de IA del mundo: Foxconn maneja cerca del 40% del mercado global, con Quanta, Wistron, Wiwynn e Inventec absorbiendo buena parte del resto. Esas mismas firmas integran aceleradores Nvidia y AMD en los sistemas a escala de rack que se envían a datacenters de todo el mundo.

El problema del esquema actual es claro: TSMC ya tiene prohibido fabricar chips avanzados para clientes chinos, pero eso no impide que los servers que contienen esos chips sean desviados a China en etapas posteriores de la cadena. Una legislación con umbral definido apuntaría directamente al movimiento de esos sistemas ensamblados, en lugar de dejar a los fiscales armando casos con violaciones colaterales después del hecho.

¿Hasta dónde llegará la nueva regla?

Hasta ahora Taipei se mostraba reticente a copiar las restricciones estadounidenses al pie de la letra, y cualquier nuevo control casi con seguridad provocará respuesta de Pekín, que reclama a Taiwán como territorio propio y condenó el blacklisting de 2025 sobre Huawei y SMIC.

Bloomberg reportó que Taiwán acordó "seguir direccionalmente" el lineamiento estadounidense, pero todavía no decidió qué tan lejos llegará, con detalles aún por finalizar antes de que altos funcionarios de ambos lados firmen.

¿Qué cambia para Nvidia, AMD y el resto?

En lo inmediato, poco. En el mediano plazo, la jugada importa porque establece un piso legal común entre EE.UU. y Taiwán para los productos por sobre el umbral 3A090. Eso simplifica el compliance para los fabricantes de servers y aprieta el espacio para los intermediarios. Para Nvidia, en particular, refuerza la presión que ya viene ejerciendo sobre sus partners de ensamble para evitar más casos del estilo del operativo de Keelung. Para AMD, el efecto es similar sobre la MI325X.

El otro frente abierto es Pekín. La aparición simultánea del impulso por nanoimprint lithography en empresas chinas como Prinano (que apuntan a fabricar parte del backend doméstico sin depender de ASML) sugiere que el continente está acelerando su Plan B para sortear estas restricciones. La carrera, vista desde acá, es de tiempo y escala.