NVIDIA gasta hoy hasta USD 150.000 millones al año con proveedores taiwaneses como TSMC. Hace tres o cuatro años, esa cifra era apenas de USD 10.000 a 15.000 millones anuales. El CEO Jensen Huang compartió los números en un evento de la empresa en Taipei, según Nikkei Asia.

¿Por qué se disparó el gasto de NVIDIA en Taiwán?

La explicación es de un solo factor: la demanda explosiva por sus aceleradores de IA, donde TSMC fabrica todos los chips Blackwell y Hopper de gama alta usando sus nodos de 4 nm y 3 nm. El salto de 10× en cuatro años refleja directamente el crecimiento de las cargas de entrenamiento e inferencia desde la liberación de ChatGPT a fines de 2022.

Pero la dependencia no es solo del frontend de litografía. Una porción cada vez más grande del gasto va al advanced packaging CoWoS (Chip-on-Wafer-on-Substrate), tecnología donde TSMC opera con un cuello de botella estructural de capacidad. La memoria HBM, los interposers de silicio y el ensamblaje de stacks de varios chips dependen también de fabs y subcontratistas dentro del clúster taiwanés.

Constellation: un nuevo campus en Taipei

NVIDIA también planea cuadruplicar su planilla en Taiwán de 1.000 a 4.000 empleados. Como parte de esa expansión, la empresa proyecta un nuevo campus llamado Constellation en Taipei, con inicio de construcción a fines de 2026 y entrega prevista para 2030. La compañía quiere replicar el concepto en su nueva sede en California.

El detalle del headcount importa porque señala que NVIDIA está internalizando funciones que históricamente delegaba en sus partners taiwaneses: validación de packaging, co-diseño con TSMC, debug de yield. Esto sugiere que la próxima ola de aceleradores (post-Blackwell, presumiblemente Rubin y Ultra) va a requerir una coordinación de ingeniería que no resuelven con visitas trimestrales desde Santa Clara.

¿Cómo se compara con la apuesta de AMD por Taiwán?

La rival AMD también está acelerando su inversión en la isla. La CEO Lisa Su anunció más de USD 10.000 millones para el ecosistema de chips taiwanés, principalmente para asegurar capacidad de advanced packaging.

Las dos cifras no son directamente comparables. AMD habla de una inversión multianual destinada a sumar capacidad nueva, mientras que Huang describió el gasto operativo anual recurrente de NVIDIA con proveedores taiwaneses. Pero la dirección estratégica es la misma: en una industria donde el cuello de botella estructural es el packaging CoWoS y la disponibilidad de HBM, comprar capacidad por anticipado vale más que mejorar márgenes de corto plazo.

¿Qué dice esto del riesgo geopolítico?

La concentración del gasto en un solo proveedor en una sola jurisdicción es la conversación incómoda que NVIDIA prefiere no tener en público. TSMC ya está construyendo fabs en Arizona (Phoenix Fab 21) y Kumamoto (Japón) para diversificar geográficamente, pero la línea de Blackwell sigue dependiendo de wafers fabricados en Taiwán y de packaging realizado allí. Cuadruplicar el personal local y comprometer USD 150.000 millones anuales son señales contradictorias respecto al discurso oficial de diversificación de cadena de suministro que tanto NVIDIA como Washington vienen empujando.

Para integradores y data centers en LatAm el efecto es indirecto pero medible: cada delay en la entrega de H200 o B200 se traduce en alzas de precios y plazos que llegan a los compradores regionales con seis a nueve meses de retraso. Si Constellation efectivamente entra en operación recién en 2030, la dependencia operacional de Taiwán sigue siendo la realidad estructural de NVIDIA por al menos los próximos cuatro años.