El Tamagotchi no fue técnicamente la primera mascota virtual, pero sí la que convirtió la idea en un fenómeno mundial. A fines de los noventa era difícil salir a la calle y no verlos colgando de mochilas y cinturones. Tampoco resultaron una moda pasajera: desde entonces han salido Tamagotchis en varios formatos, y uno de los más recientes, el Tamagotchi Paradise, se puede modificar a fondo gracias a esta interfaz UART hecha a medida.

Cómo se arma la interfaz

El montaje parte de un adaptador UART CH340G, simple y barato, que ya trae su propia interfaz USB. Una carcasa impresa en 3D aloja el adaptador y deja expuesta la conexión hacia el Tamagotchi. Para eso se cablean tres pines a tiras de níquel, que pasan por ranuras de la carcasa y se doblan hacia atrás. El resultado funciona como un adaptador tipo pogo que calza en el dock propio del juguete.

Ese dock normalmente sirve para enlazar un Tamagotchi con otro. En este caso el adaptador USB a UART se hace pasar por esa conexión y permite todo tipo de travesuras dentro del juego. El creador del proyecto, Squalius, lo muestra conectando el aparato directamente a una herramienta que corre en el navegador Google Chrome.

¿Qué se puede cargar en el Tamagotchi Paradise?

La interfaz no se queda en los trucos dentro del juego. También sirve para reemplazar por completo el software que corre en el dispositivo. En el video aparecen demos de Super Mario y también de DOOM, como era de esperar.

No sorprende tanto si se considera que estos juguetes están construidos sobre microcontroladores ARM modernos de 32 bits. Para los puristas de los noventa tampoco será novedad saber que estos aparatos han sido objeto de distintos hackeos casi desde que salieron al mercado.