Un día de octubre del año pasado, sentado en el patio de su casa en la provincia china de Henan, Dong Hui decidió probar si podía sostener un lápiz para escribir.

Dong, de 39 años, había sufrido lesiones medulares en un accidente de auto seis años antes y quedó paralizado del cuello hacia abajo. Lenta pero decididamente, escribió su nombre, "gracias" y la fecha. Era el resultado de un proceso de rehabilitación de 11 meses habilitado por un implante en su cerebro. Antes de iniciar el tratamiento, Dong podía mover apenas los brazos pero no podía usar los dedos.

"No podía creer que pudiera escribir de nuevo. Estaba tan emocionado que hasta me salté un trazo en mi nombre", contó a MIT Technology Review en una videollamada.

En noviembre de 2024, Dong se convirtió en una de las primeras personas en China en recibir una interfaz cerebro-computadora (BCI) invasiva mediante cirugía. Se había inscrito en el ensayo clínico de la empresa desarrolladora un mes después de ver por televisión cómo un BCI le había permitido a otro chino con parálisis sostener a su nieta.

En marzo de este año, el implante que Dong usa se convirtió en el primer producto BCI invasivo del mundo aprobado para uso fuera de ensayo clínico. Ya está disponible para algunos pacientes con parálisis en las extremidades por lesiones medulares. Conversamos con varios expertos para entender por qué este dispositivo alcanzó ese hito global, qué significa el momento y qué viene después.

Un hito mundial

El implante de Dong es un dispositivo del tamaño de una moneda llamado NEO. Lo desarrolló Neuracle Technology, un startup con base en Shanghái, junto con investigadores de la Universidad de Tsinghua en Beijing.

Durante una intervención de poco más de una hora y media, los sensores del dispositivo, que recogen las señales cerebrales de Dong, se colocaron sobre su duramadre, la capa externa y resistente que envuelve y protege el cerebro. Las señales se transmiten a un computador a través de un implante ubicado en el cráneo. El computador traduce esas señales en órdenes para un guante robótico blando que Dong usa durante las sesiones de entrenamiento de 2,5 horas que realiza cada día para aprender a tomar objetos.

Dong empezó la rehabilitación una semana después de la cirugía. "En el noveno día de mi entrenamiento, mi mano derecha logró agarrar una pelota sin el guante", dice. "Fue un momento milagroso."

Ahora continúa el entrenamiento en su casa. Quiere lograr controlar mejor sus manos para vestirse, comer y hacer otras tareas diarias sin molestar a sus padres adultos mayores.

Tras la aprobación de NEO, un número creciente de personas con lesiones traumáticas en China está en condiciones de seguir un camino similar. Según la Administración Nacional de Productos Médicos de China (la autoridad regulatoria de fármacos y dispositivos), el producto es adecuado para pacientes de entre 18 y 60 años con parálisis en las cuatro extremidades por lesiones medulares pero que conservan algo de función residual en los brazos.

NEO le ganó la carrera regulatoria a varios competidores, incluido el chip cerebral de Neuralink, la empresa californiana fundada por Elon Musk. Desde octubre de 2023, Neuracle realizó 36 ensayos clínicos con NEO, incluyendo el de Dong. Treinta y dos de esos ensayos se concentraron en unos pocos meses de 2025, y los detalles de uno de los cuatro primeros estudios presenciales se publicaron en un preprint en julio pasado. Neuracle no respondió a un pedido de comentarios de MIT Technology Review.

Por qué NEO se aprobó antes que Neuralink

Una razón para la rápida aprobación de NEO podría ser que tiene un diseño "relativamente menos invasivo" que el de competidores como el chip N1 de Neuralink, según Avinash Singh, investigador de BCI en la Universidad Tecnológica de Sydney. Los ocho sensores de NEO se apoyan sobre la membrana protectora del cerebro, mientras que el chip N1 de Neuralink penetra directamente la corteza, la capa externa del propio cerebro.

El dispositivo de Neuracle enfrenta menos restricciones regulatorias porque presenta un riesgo más bajo de hemorragia, cicatrización glial y degradación de la señal a largo plazo, explica Singh.

El fuerte respaldo de China a su industria de BCI también significó que NEO entró en una vía regulatoria acelerada. En comparación, el proceso de aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) puede tardar varios años, agrega Singh.

Un impulso global para los BCI

La aprobación de NEO es enormemente importante para la industria BCI global, dice Wang Shouyan, neurocientífico de la Universidad de Fudan en Shanghái que no participó en el desarrollo. Aunque la investigación y el desarrollo en BCI llevan varias décadas, la mayor parte ocurrió en laboratorio. La noticia significa que los BCI están listos para fabricación a gran escala y uso clínico en China, dice Wang.

Para Dong, en cambio, el significado es mucho más personal. "Ahora va a poder ayudar no solo a mí, sino también a miles y miles de otros pacientes con lesiones medulares en China que están torturados por la desesperación cada día", dice. "Les va a traer esperanza y les va a cambiar la vida."

Días después de la aprobación de NEO, China comenzó a incorporarlo al sistema de salud pública asignándole un código único. Es uno de los primeros pasos hacia un futuro en el que pacientes elegibles paguen un porcentaje del precio del BCI si lo necesitan dentro de su tratamiento.

Se espera que el crecimiento de la industria china de BCI se acelere gracias al apoyo político y al respaldo financiero del gobierno. El último plan quinquenal del país, publicado el mismo día en que Neuracle recibió la aprobación, lista a los BCI como una de seis industrias clave para la competitividad tecnológica futura de China, junto con la tecnología cuántica y los robots humanoides, entre otras. Varios startups chinos, como NeuroXess y StairMed, ya trabajan hace años en el área.

"La decisión de China de redoblar la apuesta por convertirse en líder global en este campo se debe en parte a lo que estas empresas ya lograron", dice Meicen Sun, científica de la información en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign que estudia política tecnológica.

Pero, según Sun, la mayor ventaja de China puede ser otra: los pacientes chinos, como Dong, tienden a recibir bien esta tecnología y se muestran genuinamente entusiastas. En cambio, en Estados Unidos y Europa Occidental, probar tecnología en cuerpos humanos despierta un "factor ick" que genera preocupaciones e incluso resistencia, dice.

Cooperación en un clima frío

NEO se convirtió en el primer BCI invasivo del mundo en alcanzar uso comercial, pero los científicos consultados advierten contra leer el avance como una carrera entre China y Estados Unidos.

Una carrera implica un punto de llegada, y para los BCI ese punto es difícil de definir, dice Nick Ramsey, neurocientífico de la Universidad Radboud Nijmegen en los Países Bajos. Además, China y Estados Unidos tienen visiones fundamentalmente distintas, dice Sun: Estados Unidos se preocupa principalmente por ser el primero en algo y por alcanzar performance de estado del arte, mientras que para China ganar significa capturar más consumidores y usar la tecnología para entregar soluciones a escala social.

"Ser excepcional y ser accesible son dos definiciones diametralmente opuestas de ganar", resume Sun.

De hecho, la neurotecnología es uno de los pocos sectores tecnológicos donde la colaboración entre Estados Unidos y China sigue activa pese a las tensiones geopolíticas. La empresa estadounidense Axoft, con base en Cambridge, Massachusetts, anunció una alianza con una compañía china y un hospital en Shanghái para probar su BCI en cuatro pacientes en China y planea expandir los ensayos en el país.

Hacia adelante, se espera que la industria china de BCI acelere su crecimiento durante los próximos cinco años. "No hay una ambición a nivel nacional comparable, ni una hoja de ruta coordinada similar, en ningún otro lugar del mundo en este momento", dice Singh.

Hay más BCI en cola para aprobación doméstica en China, incluido Beinao-1, desarrollado por el Instituto Chino para la Investigación del Cerebro en Beijing y su startup afiliada NeuCyber NeuroTech. El dispositivo, que también se apoya sobre la duramadre, está diseñado para ayudar a personas con dificultades de movimiento o habla por lesiones medulares o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Podría recibir luz verde tan pronto como en 2028, dice Singh.