¿Alguna vez sientes que vives en los primeros capítulos de una novela distópica de ciencia ficción? Como si la IA, la vigilancia masiva y la creciente concentración de la riqueza no fueran suficientes, ahora también tenemos robots con los que lidiar. Y estas cosas siempre comienzan pareciendo inofensivas, ¿no es cierto? Ese es el telón de fondo de la decisión de Japan Airlines (JAL) de desplegar androides para apoyar a sus cargadores de equipaje humanos.

Los robots humanoides serán parte de un piloto que arranca en mayo (vía The Guardian), moviendo equipaje y carga en el aeropuerto Haneda de Tokio. En un evento de prensa de JAL esta semana, un androide fue visto empujando suavemente carga sobre una cinta transportadora y saludando a un compañero humano. En otro momento, le dio la mano a otro humano colega, lo que reveló su tamaño: mide solo 1,30 metros de altura. Los androides pueden operar entre dos y tres horas por carga.

Un despliegue por fases

El ensayo se desplegará en varias fases, así que los androides no harán trabajo en vivo de inmediato. Primero, JAL mapeará y analizará las condiciones del aeropuerto para identificar dónde pueden trabajar de forma segura junto a personas. Después, los robots harán pruebas en entornos simulados antes de finalmente sumarse a los trabajadores humanos en la pista. Si todo sale como se planea, podrían eventualmente ser usados para otras tareas, incluida la limpieza de cabinas de aviones.

La automatización suele implicar quitarle trabajos a las personas. Pero, ¿qué pasa cuando un país enfrenta escasez de mano de obra? Las condiciones únicas de Japón lo convierten en un banco de pruebas interesante: una población envejecida con rapidez y una baja natalidad están reduciendo la fuerza laboral. Y con presión política para reducir la inmigración (¿les suena conocido?), las circunstancias están prácticamente hechas a medida para que las corporaciones justifiquen mandar a los androides.

Una caja de Pandora abierta

Independiente de cómo termine este piloto (aparentemente inofensivo), Silicon Valley está mirando los robots con forma humana como uno de sus próximos grandes proyectos. Los androides en la fuerza de trabajo son una caja de Pandora con la que vamos a tener que lidiar en los próximos años. Esperemos que nuestra línea temporal termine mejor que las versiones que repetidamente nos advirtieron los profetas de la ciencia ficción.