Nvidia sigue siendo un inversor central en el ecosistema de inteligencia artificial, con más de USD 40.000 millones comprometidos en inversiones de capital (equity) en empresas de IA. Y eso solo en los primeros meses de 2026, según CNBC.
¿De dónde viene la cifra?
Buena parte del total corresponde a una sola apuesta: la inversión de USD 30.000 millones en OpenAI. Pero CNBC reporta que el fabricante de chips además anunció siete inversiones multimillonarias en compañías que cotizan en bolsa. Las dos más recientes:
- Hasta USD 3.200 millones en el fabricante de vidrios Corning.
- Hasta USD 2.100 millones en el operador de data centers IREN.
A esto se suma la actividad en mercado privado. TechCrunch ya había recopilado las inversiones de Nvidia en startups de IA, que llegaron a 67 deals de venture en 2025. Y según datos de FactSet, Nvidia ya participó en cerca de dos docenas de rondas en startups privadas en 2026.
La crítica del "dinero circular"
El hecho de que Nvidia esté invirtiendo en algunos de sus propios clientes alimenta una crítica recurrente: estos son acuerdos circulares donde el mismo dinero rota entre las mismas compañías. Nvidia financia equity en OpenAI, OpenAI compromete a su vez compras gigantes de GPU Nvidia, y la cifra de ingresos sube en los reportes trimestrales sin que necesariamente haya entrado capital externo nuevo al sistema.
El analista de Wedbush Securities, Matthew Bryson, sostuvo que las inversiones de Nvidia caen "directamente dentro del tema de inversión circular", pero sugirió que, si tienen éxito, podrían ayudar a la compañía a construir un foso competitivo.
¿Qué dice esto sobre el balance de poder en IA?
La cifra de USD 40.000 millones se entiende mejor por comparación. Es más que el AUM completo de varios fondos de venture grandes y casi triplica la inversión federal estadounidense en IA durante el ejercicio fiscal 2025. Una sola compañía cotizada en Nasdaq está moviendo más capital de equity en IA que la mayoría de los gobiernos del mundo.
La estructura del portfolio también es relevante: USD 30.000 millones en OpenAI representan un 75% concentrado en una sola apuesta. Los siete deals públicos restantes y las ~24 rondas privadas suman los USD 10.000 millones restantes. Es una distribución 80/20 invertida: Nvidia eligió un caballo principal en lugar de diversificar contra el riesgo.
Para Corning, USD 3.200 millones es un voto explícito a la cadena de suministro óptica del data center. Para IREN, USD 2.100 millones le inyectan capital a un operador de hosting que compite directamente con CoreWeave y Lambda por contratos de capacidad GPU.
Lectura para integradores y data centers en LatAm
Para operadores chilenos y latinoamericanos que están armando capacidad de inferencia o entrenamiento, el patrón Nvidia importa por dos razones concretas. La primera: el flujo de financiamiento Nvidia hacia operadores como IREN sugiere que la capacidad H200/B200 disponible para terceros sin contrato preferencial se mantendrá apretada al menos hasta fines de 2026. La segunda: si la tesis de Bryson sobre el moat aplica, los precios spot de capacidad GPU en Latam (Azure, AWS, GCP, mismos contratos) seguirán anclados a la disponibilidad coreana y taiwanesa de fabricación, sin alivio cercano. Conviene cerrar contratos largos antes que apostar a la baja de precios.
¿Hay precedente regulatorio?
Los acuerdos circulares no son nuevos. La SEC y la FTC los miraron de cerca durante la burbuja punto-com, particularmente entre operadores de telecomunicaciones que se intercambiaban capacidad de fibra como ingreso. Hasta ahora, ni la SEC ni la FTC norteamericana han emitido lineamientos públicos sobre los deals Nvidia-OpenAI o equivalentes. Pero la magnitud de la cifra (USD 40.000 millones en cuatro meses) puede gatillar atención antimonopolio durante el segundo semestre, sobre todo si las cifras de ingresos trimestrales de Nvidia siguen empujadas por una base reducida de clientes cruzados.




