"El lugar más barato para poner IA será el espacio, y eso será verdad en dos años, tres a lo más tarde", dijo Elon Musk, fundador de SpaceX, al Foro Económico Mundial en Davos en enero.
Días después, SpaceX presentó ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) una solicitud para desplegar una constelación de hasta un millón de satélites en órbita terrestre baja, entre 500 y 2.000 kilómetros de altura. Tres días antes de su IPO, Musk discutió especificaciones iniciales de diseño para el satélite AI-1 en una entrevista en video.
Harry Goldstein, editor en jefe de IEEE Spectrum, aporta el contrapunto necesario en la edición de julio de la revista: la matemática no da.
¿Por qué la promesa de Musk no cierra?
Musk es propenso a la hipérbole cuando habla de plazos. Autos totalmente autónomos para 2017. Primera misión humana a Marte en 2024. Diez mil robots humanoides Optimus a fines de 2025. Etcétera. Para los datacenters orbitales, que según él serían una alternativa costo-efectiva a los terrestres dentro de tres años, la aritmética no funcionará durante varios años, si es que alguna vez lo hace.
Considere lo siguiente: hay aproximadamente 14.500 satélites activos en órbita. La constelación Starlink de Musk representa cerca de dos tercios de ese total. Tanto la cadencia de lanzamientos como la capacidad de manufactura satelital tendrían que escalar astronómicamente para desplegar un millón de satélites como datacenter orbital.
Para dimensionarlo: en toda la historia de la humanidad ha habido cerca de 7.000 lanzamientos orbitales. Poner un millón de satélites en órbita baja usando Starship, la nave diseñada para llevar hasta 60 satélites por vehículo, requeriría 16.666 lanzamientos dedicados exclusivamente al despliegue. Considerando que SpaceX marcó un récord con 165 misiones orbitales en 2025, incluso a diez veces esa cadencia tomaría una década.
¿Y cuánto tardaría fabricar un millón de satélites, con Starlink produciendo actualmente unos 4.000 al año y asumiendo un aumento generoso de diez veces esa capacidad? A falta de una revolución manufacturera, 25 años.
El caso Starcloud y la termodinámica en microgravedad
La startup Starcloud pidió a la FCC autorización para una constelación de 88.000 satélites datacenter. Su primera prueba real deja poco margen para la fantasía. Dina Genkina, editora de computación y hardware de IEEE Spectrum, lo puso en perspectiva.
"Starcloud envió una GPU Nvidia H100 al espacio hasta ahora. Su radiador era demasiado débil para que el chip corriera a plena potencia."
El problema del enfriamiento es estructural. Como muestra Andrew Cavalier de ABI Research en el reportaje principal de la edición de julio, refrigerar una sola GPU H100 en el espacio es difícil: consume 700 vatios, lo que requiere 1,4 metros cuadrados de radiador operando a 60 grados centígrados. Un rack de servidores de 40 kilovatios necesitará 80 m² de radiador; un datacenter de 100 megavatios requerirá 2.500 de esos radiadores.
Algunos astrónomos ya expresan preocupación de que un millón de satélites con alas radiativas gigantes bloqueen la vista de las estrellas.
Comparativa: constelaciones satelitales anunciadas vs realidad actual
| Referencia | Cantidad | Estado |
|---|---|---|
| Satélites activos hoy en órbita | ~14.500 | Starlink representa dos tercios |
| Constelación SpaceX FCC (AI-1) | Hasta 1.000.000 | Solicitud presentada |
| Constelación Starcloud | 88.000 | Solicitud FCC, 1 H100 real en órbita |
| Lanzamientos SpaceX récord 2025 | 165 | 10× ese ritmo tomaría una década |
| Producción Starlink actual | ~4.000/año | 10× esa cadencia: 25 años para 1M |
| Lanzamientos orbitales históricos | ~7.000 | Toda la historia de la humanidad |
¿Por qué los hiperescaladores igual venden la idea?
Si la economía no funciona, si los chips quedan a merced de la radiación espacial y si la humanidad perdería su vista de las estrellas (sin mencionar el riesgo de gatillar el síndrome de Kessler), ¿por qué los hiperescaladores hypean los datacenters orbitales?
Genkina ofrece la respuesta obvia.
"La parte de Elon Musk es honestamente genial, porque tiene a xAI construyendo los datacenters, SpaceX enviándolos al espacio y Tesla fabricando los paneles solares. Es casi como si se pagara a sí mismo."
Dicho de otra forma, la promesa orbital es un ejercicio de integración vertical dentro del ecosistema Musk antes que una alternativa realista al problema energético que enfrentan los datacenters terrestres de IA en el corto plazo.
Contexto para el lector chileno
El debate importa acá porque el norte del país concentra dos activos que se cruzan directamente con esta conversación: los observatorios astronómicos de nivel mundial en la Región de Antofagasta y Coquimbo, y los proyectos de datacenter y ampliación de infraestructura de fibra que se han anunciado en la última década. Un salto de una constelación de 14.500 a un millón de satélites con radiadores del tamaño de canchas de tenis compromete de forma directa la observación desde ALMA, Paranal, La Silla y el futuro Vera C. Rubin. Que la aritmética del cálculo no dé, como muestra IEEE Spectrum, es también una buena noticia para el cielo del norte de Chile.




