Uber confirmó que volverá a poner sus propios vehículos autónomos en la calle como parte de su nuevo proyecto AV Lab, una división enfocada en recolectar datos para sus decenas de socios robotaxi. Los autos llevarán el set completo de sensores típicos de conducción autónoma (cámaras, lidar y radar), pero, en una distinción clave, no operarán como robotaxis. Solo recolectarán información para los partners.

La diferencia importa, y mucho, si se conoce la historia accidentada de Uber con la conducción autónoma. La empresa vendió su división de AV en 2020, después de que uno de sus autos autónomos atropellara y matara a una mujer en Tempe, Arizona. Desde entonces, Uber prefirió convertirse en la plataforma de referencia para la tecnología en lugar de desarrollarla, y firmó acuerdos con decenas de startups del rubro.

¿Por qué Uber vuelve al ruedo si no quiere operar robotaxis?

Las startups socias están hambrientas de datos, y por eso Uber sale a la pista. La compañía desplegará una flota de vehículos con todo el hardware necesario para conducción autónoma sobre su red ridehail. Esos autos serán manejados manualmente, generarán ingresos como cualquier viaje Uber común y, en paralelo, recolectarán datos. Lo confirmó el CFO Balaji Krishnamurthy en un mensaje en X.

Más importante todavía, dijo el ejecutivo, los autos quedarán "expuestos a la variedad de casos borde que nuestra red maneja innumerables veces cada día, en las 40 millones de viajes diarios" que opera Uber a nivel global.

Krishnamurthy planteó una cifra concreta: los operadores de AV necesitan al menos 10 millones de millas de datos para llegar a su primer lanzamiento driverless público. Con eso en mente, la flota de AV Lab generará al menos 2 millones de millas al mes hacia fines de este año, y escalará desde ahí en 2027.

¿Qué hardware lleva la flota?

El proyecto arranca chico, con un solo Hyundai Ioniq 5, aunque ejecutivos de Uber le dijeron a TechCrunch que no están casados con ese modelo en particular. Los datos generados se entregarán gratis a cualquiera de los socios de la empresa, entre los que están Wayve, WeRide, Nuro y Waabi, entre otros.

Es un reconocimiento implícito de que muchos desarrolladores de AV no tienen la caja de Waymo o Tesla y necesitan ayuda para amortizar los costos asociados al lanzamiento de un servicio comercial.

A inicios de este año, la compañía había anunciado otro proyecto en esa misma línea, llamado Uber Autonomous Solutions, que ofrece distintos servicios a los socios robotaxi. Entre esos servicios estaba la entrega de datos de entrenamiento desde la flota de miles de vehículos de prueba que Uber ya tenía en circulación en decenas de ciudades, datos que, según la empresa, ayudarían a sus partners a mejorar sus propios autos autónomos y escalar el negocio más rápido.

¿Qué cambia en el mapa AV?

La movida posiciona a Uber como el actor de infraestructura del ecosistema robotaxi norteamericano: no compite con Waymo en operar el servicio, pero termina siendo el proveedor de datos críticos que todos los rivales necesitan. Waymo opera con un stack vertical (vehículo, software y servicio bajo un mismo techo). Tesla apuesta al mismo modelo. Wayve, WeRide, Nuro y Waabi en cambio dependen de socios para escalar, y Uber se está acomodando en ese rol.

¿Y en LatAm?

El proyecto AV Lab por ahora arranca en Estados Unidos, sin fecha conocida para América Latina. La región es relevante para Uber por volumen (Brasil y México concentran millones de viajes diarios), pero la regulación para vehículos autónomos en LatAm sigue en estado preliminar. En Chile, no existe marco regulatorio nacional para operación de AV en vías públicas más allá de pruebas con permisos puntuales.

Andrew J. Hawkins firma la nota original en The Verge.