Mientras la segunda edición de los World Humanoid Robot Games partía el 21 de agosto en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín, casi toda la atención se la llevaron los velocistas y los boxeadores mecánicos. Pero lejos de la pista, los cinco días de competencia dejaron una señal más reveladora sobre por qué China va adelante en esta carrera tecnológica.

Las cifras del evento hablan por sí solas: 666 equipos, 2.056 humanoides y 30 pruebas competitivas, más casi otras tantas exhibiciones y demostraciones. Sirve además como marcador de dónde está la industria en 2026, y basta comparar con los mejores momentos de la edición 2025 para medir la diferencia que hacen doce meses.

¿Quién bajó el récord de Usain Bolt?

La noticia más comentada la produjo un humanoide llamado Lightning, fabricado por la marca de teléfonos Honor, que cruzó la meta de los 100 metros en 9,32 segundos. El récord mundial de Usain Bolt, vigente hace 17 años, está en 9,58 segundos y sigue sin ser batido por ningún humano.

En abril de este año, los humanoides de Honor ya habían ganado en grande en la media maratón de robots de Pekín, y no solo por velocidad: también por mejor marcha y mejor diseño. Esos dos aspectos se convirtieron en la siguiente etapa de crecimiento del rubro.

CompetidorMarca en 100 mVelocidad media
Lightning (Honor)9,32 s10,7 m/s aproximadamente
Usain Bolt (récord humano, 2009)9,58 s10,4 m/s aproximadamente
Bolt (MirrorMe), velocidad máximano compitió en esa marca11 m/s, unos 39,6 km/h

¿Por qué una empresa de teléfonos fabrica robots?

Ahí está el punto de fondo del reportaje de New Atlas. Que compañías como Xiaomi o XPeng fabriquen autos, teléfonos y robots, y ahora también aeronaves eVTOL, deja de parecer extraño cuando se mira la cadena de suministro que hay detrás.

Esa cadena no se parece a ninguna otra del planeta, y permite un tipo de diversificación que en la práctica beneficia a cada producto en vez de estorbarlo. A eso se suma que eventos como estos juegos empujan a los ingenieros a comparar apuntes y aprender unos de otros. Ya en 2024 se lanzó una iniciativa para facilitar el intercambio de datos entre startups y empresas de humanoides.

Compañías como Unitree y UBtech compiten con dureza por dominar el mercado local y el de exportación. Pero conviven en un ecosistema inusual, capaz de sostener a cientos de equipos construyendo robots en 2026.

El humanoide Bolt, de la empresa MirrorMe con base en Shanghái, en los juegos de Pekín
El humanoide Bolt, de la empresa MirrorMe con base en Shanghái, en los juegos de Pekín

La respuesta está en la industria automotriz

Jin Yongbin, director de tecnología de MirrorMe Technology, lo explicó sin rodeos a la cadena CCTV.

"En mi opinión, la cadena de suministro de China es excepcionalmente completa. Para el sistema completo de un robot, sus motores, baterías, accionamientos eléctricos y sistemas de transmisión calzan perfectamente con la cadena de suministro de la industria automotriz existente. En esencia estamos trasladando nuestra cadena automotriz ya establecida hacia la robótica", señaló.

Su empresa desarrolló a Bolt, un velocista de 175 centímetros de altura y 75 kilos capaz de alcanzar 11 metros por segundo, es decir cerca de 39,6 kilómetros por hora. No tan rápido como resultó ser Lightning, pero la velocidad es apenas una parte de la historia.

Jin Yongbin, director de tecnología de MirrorMe, muestra a la prensa china la mecánica detrás del diseño de humanoides atléticos
Jin Yongbin, director de tecnología de MirrorMe, muestra a la prensa china la mecánica detrás del diseño de humanoides atléticos

"La velocidad no se trata solo de rapidez; en realidad es la síntesis de una serie de límites de ingeniería: intensidad, tenacidad, fuerza, fluidez y más", explicó Jin. "Y más importante todavía, alcanzar velocidad implica romper los límites del conocimiento existente, examinar los mecanismos del movimiento biológico que hay detrás, entender cómo se ven los mecanismos dinámicos y determinar si podemos aprovecharlos".

El ejecutivo agregó un argumento que explica el formato mismo del evento: "Necesitamos apoyarnos en eventos como este para intercambiar ideas de forma continua, evaluar las fortalezas y debilidades de distintas tecnologías, y refinar rápidamente la cadena de suministro de la robótica".

¿Es realmente una carrera armamentista?

Esa es la otra diferencia que se observa en las industrias de robótica e inteligencia artificial chinas. Existe competencia dura, y una victoria mediática en Pekín es una promoción excelente, pero el desarrollo se parece más a un esfuerzo de equipo a escala nacional, donde los ingenieros aprenden y colaboran cruzando las fronteras entre empresas.

Por eso, según New Atlas, la etiqueta de "carrera armamentista robótica" entre Estados Unidos y China resulta perezosa. Ambos países avanzan rápido, sin duda, pero se parecen más a dos corredores compitiendo en pruebas distintas.

Lo que esto significa para la región

El argumento de Jin tiene una consecuencia incómoda para cualquier país que quiera entrar al negocio de los humanoides: el cuello de botella no es el software. Motores sin escobillas de alta densidad, reductores armónicos, celdas de batería y controladores de potencia son piezas que solo se abaratan cuando existe una industria automotriz de escala que ya las compra por millones. América Latina puede desarrollar control, percepción y aplicaciones, y de hecho ese es el camino más realista, pero el chasis y la actuación seguirán llegando importados mientras esa base industrial no exista. Los juegos de Pekín, más que una competencia deportiva, son la vitrina de esa asimetría.