Actualmente, el 92% de las constructoras tiene dificultades para llenar sus vacantes, según la Association of General Contractors. Al mismo tiempo, a Estados Unidos le faltan 4,5 millones de viviendas. Empresas como Monumental apuestan a que los robots ayuden a cerrar esa brecha.
Los problemas laborales de la construcción solo van a empeorar si las tendencias actuales se mantienen. Cada vez más personas se jubilan en el rubro, mientras menos jóvenes se interesan en entrar. Salar al Khafaji, fundador y director ejecutivo de Monumental, cree que esa escasez presenta una oportunidad única para la robótica.
"La construcción es un caso de uso muy interesante para los robots y la IA, porque es una de las pocas industrias donde el relato no es que los robots vengan a reemplazar mano de obra para abaratar o volver redundante el trabajo", dijo al Khafaji a The Robot Report. "Es que literalmente no hay suficiente gente para hacer el trabajo. Necesitamos esta tecnología con urgencia."
Monumental desarrolla una flota de robots capaces de asumir tareas de construcción. La empresa decidió partir por la albañilería por dos razones. La primera es que pegar ladrillos es un trabajo difícil, según al Khafaji, y él estima que si el equipo logra automatizar esa tarea probablemente pueda abordar un rango amplio de otras faenas en obra.
La segunda razón vuelve al tema laboral. "Si miras Europa occidental, los albañiles son literalmente la categoría número uno de escasez de empleo en varios países, como el Reino Unido, Países Bajos y Alemania", señaló al Khafaji.
¿Dónde está avanzando de verdad la robótica en obra?
El proceso de construcción de una casa típica se puede dividir en tres etapas principales, explicó al Khafaji. La primera es la preparación del terreno, donde se usan excavadoras y máquinas de movimiento de tierra para levantar los cimientos. Es la etapa donde la robótica ha tomado más impulso hasta ahora.
"Estamos viendo muchas empresas de robótica de construcción autónoma trabajando en excavadoras, movedoras de tierra, máquinas tipo Caterpillar", dijo al Khafaji. "Son máquinas pesadas, no son precisas."
En esa etapa compiten firmas como Bedrock Robotics, Gravis Robotics, TerraFirma, HIVE y Built Robotics, entre otras. Varias han levantado rondas de financiamiento grandes en el último tiempo, entre ellas 200 millones de dólares para Gravis Robotics, 115 millones para TerraFirma y 270 millones para Bedrock Robotics.
Monumental no ve a esas empresas como competencia, porque trabaja en la segunda fase, la construcción del casco. "Queremos hacer obra de ladrillo, pero también de bloques y otras cosas, para levantar nuestro casco", dijo al Khafaji. "Ahí es donde en realidad veo poca competencia hoy."
Luego viene la fase de terminaciones, donde hay que instalar tabiquería, poner pisos y hacer todo lo que convierte el casco de un edificio en una vivienda. Esa categoría, según al Khafaji, ha despertado incluso menos interés en la robótica. Existió Canvas Robotics, que creó robots para terminaciones de tabiquería, y su tecnología central fue adquirida por Oshkosh a comienzos de este año.
Buena parte de la construcción es mover material
Monumental construyó tres robots para hacerse cargo del proceso de albañilería en obra.
"El robot principal que se ve en nuestros videos se llama Pisa. Es el robot de recoger, colocar y pegar ladrillos. Tiene dos grúas torre diminutas, básicamente con dos brazos. No es humanoide", dijo al Khafaji. Pisa tiene un brazo que recoge y coloca los ladrillos, mientras el otro extruye el mortero que va entremedio.
Los otros dos robots en la obra se encargan de que a Pisa nunca le falte material para seguir trabajando. Uno, Petra, trae los ladrillos; el otro, Panama, suministra el mortero.
"Muchas cosas en la construcción en realidad tienen que ver con el manejo de materiales", dijo al Khafaji. "Si vas a observar a los trabajadores de la construcción, los ves con carretillas moviendo material todo el tiempo. Resolver el manejo de materiales es realmente importante en una obra."
Los tres robots de Monumental están construidos sobre la misma plataforma, lo que deja abierta la puerta a sumar más unidades a la flota en el futuro. al Khafaji estimó que solo el 10% de la tecnología que desarrolla la empresa está estrictamente ligada a pegar ladrillos. El otro 90% es tecnología relacionada de forma más general con operar un robot dentro de una obra.
El equipo usa además Pathion, un dispositivo con forma de hongo, para ayudar a los robots a comunicarse. La empresa instala uno o más en la faena y el aparato provee 4G, 5G, cómputo con Starlink y Wi-Fi.
¿Cómo se navega una industria fragmentada?
En una sola obra puede haber más de una docena de subcontratistas trabajando en conjunto para llegar al producto final. Eso vuelve al rubro muy fragmentado, lo que puede ser ventaja y desventaja a la vez. Monumental lo resuelve actuando como un subcontratista más, solo que aparece con un equipo de robots en vez de personas.
"En otras industrias podrías tener problemas, porque tienes que integrarte profundamente con algunos clientes empresariales", dijo al Khafaji. Si se quiere vender a una gran automotriz, por ejemplo, hay que integrarse a su infraestructura existente.
"Nadie está integrado verticalmente. Está fragmentado", agregó. "Entonces están acostumbrados a que, si necesito que se haga esta cosa, si necesito que se viertan fundaciones o que se haga la gasfitería, simplemente llamo a esta empresa y van a mandar un par de tipos que van a hacer la pega. Así operan. Nadie espera que ese subcontratista siga su manual."
Pero trabajar en una obra con varios subcontratistas trae desafíos, los mismos que enfrentaría cualquier subcontratista, robótico o no. "Los desafíos básicamente tienen que ver con todas las dependencias", explicó al Khafaji. "Puedes hacer todo bien, pero si llegas y los ladrillos no fueron entregados, no vas a pegar ladrillos. En realidad no importa qué tan buenos sean tus robots."
Hay empresas, como Reframe Systems, que están tomando un enfoque completamente distinto. En vez de actuar como contratista, Reframe busca construir viviendas completas usando microfábricas robóticas.
Los ladrillos negros que rompieron el modelo
Hasta ahora, Monumental sacó sus mayores lecciones de estar en terreno desplegando sus robots. La empresa priorizó los despliegues durante su primer año de operación. "Siempre dijimos que no queremos ser un laboratorio de robótica donde construyes cosas que no tocan la realidad durante un año o algo así", dijo al Khafaji.
En obra, el equipo se topó con escenarios que podría haber pasado años tratando de predecir y planificar. Por ejemplo, antes de sus primeros despliegues, el equipo había dedicado mucho tiempo a entrenar sus modelos de visión computacional para reconocer ladrillos, que tienen formas similares pero no del todo uniformes.
"Usamos modelos de visión computacional para medirlos, identificarlos, mirar las esquinas", dijo al Khafaji. "Pasan todas esas cosas, y supimos apenas un par de semanas antes de ese despliegue que los ladrillos que se iban a usar eran negros como boca de lobo, absolutamente negros. Nunca los había visto antes."
El modelo, entrenado con los típicos ladrillos rojos y algunos colores más claros, no fue capaz de reconocer los negros. El equipo tuvo que reentrenarlo para poder hacer el trabajo. "Conseguimos datos nuevos. Por esto justamente es genial hacer estos despliegues. Obtienes datos del mundo real", dijo al Khafaji.
Escalar depende de acumular casos límite
Hoy, la industria de la construcción robótica está en general en etapa de pilotos pequeños, que es en realidad una etapa de aprendizaje, según al Khafaji.
"Necesitas más ejemplos de colores de ladrillo, clima, tamaño de obra, distintas regiones, distintos países, distintas regulaciones. Después construyes un conjunto de datos lo bastante rico como para multiplicar por diez, ahora por cien, y no se va a desarmar. Entendemos los casos límite", afirmó.
Para el ejecutivo, es más un asunto de tiempo y de hacer el trabajo, y sostiene que los robots van a seguir creciendo en la construcción.
Qué mirar desde Chile
El argumento de Monumental viaja bien a la región, pero con un matiz importante. La empresa apuesta a la albañilería porque en Reino Unido, Países Bajos y Alemania el albañil es la vacante más difícil de llenar. En Chile, en cambio, la albañilería de ladrillo compite con sistemas industrializados de hormigón y con la construcción en madera, así que el cuello de botella no está necesariamente en el mismo oficio.
Lo que sí es directamente aplicable es el otro dato de la nota: que el 90% de la tecnología de Monumental no tiene nada que ver con ladrillos, sino con operar una máquina autónoma dentro de una obra activa, con proveedores que llegan tarde y con conectividad improvisada. Ese es el problema común a cualquier faena, en cualquier país, y también explica por qué la empresa necesitó inventar un enrutador con forma de hongo antes que un brazo mejor.




