Las acciones de Tesla han sufrido un desplome significativo, cayendo entre un 12% y un 14% este jueves tras la publicación de los resultados financieros del segundo trimestre de 2026. Este movimiento representa uno de los retrocesos más drásticos para la firma de Elon Musk en años recientes, borrando más de 140.000 millones de dólares de valor de mercado en una sola jornada.

¿Por qué Wall Street castigó los resultados de Tesla?

La reacción negativa de los inversores se consolidó durante la conferencia telefónica posterior al reporte. Aunque Tesla facturó 28.240 millones de dólares —un 26% más que el año anterior— y entregó un récord de 480.126 vehículos, los márgenes operativos se desplomaron del 4,1% al 1,4%. El beneficio operativo cayó un 57%, situándose en 398 millones de dólares, mientras que el beneficio ajustado por acción fue de solo 33 centavos, incumpliendo las expectativas de los analistas que proyectaban entre 51 y 53 centavos.

El flujo de caja libre entró en terreno negativo por primera vez en dos años, alcanzando los -1.100 millones de dólares. Paralelamente, el gasto en inversión (capex) aumentó un 142%, llegando a 5.800 millones de dólares, como parte de un plan anual de gasto masivo de 25.000 millones de dólares, según los datos detallados por The Next Web.

¿Qué hace que el robot Optimus sea tan difícil de fabricar?

La principal fuente de incertidumbre provino de las declaraciones de Elon Musk sobre sus robots humanoides Optimus. Musk admitió que Optimus es el reto de fabricación más complejo que la empresa ha enfrentado jamás. “Va a ser el producto más difícil de escalar en producción que hayamos hecho, porque todo en el robot es nuevo”, confesó, citando obstáculos técnicos como la degradación de piezas, el riesgo de fallos y la dificultad de replicar la destreza de una mano humana.

El CEO enumeró desafíos específicos que diferencian a Optimus de la línea de vehículos: mientras que los coches cuentan con una cadena de suministro robusta, Optimus depende de unas 10.000 piezas únicas, muchas de las cuales deben ser diseñadas y fabricadas desde cero. Esta complejidad técnica obligó a Tesla a eliminar las referencias a la producción en masa de sus informes trimestrales, un cambio de tono notable respecto a meses anteriores.

¿Qué ocurrió con las promesas de producción masiva?

El optimismo inicial de Musk ha dado paso a una postura mucho más cautelosa. En 2025, el empresario proyectaba entre 50.000 y 100.000 robots para el año 2026. Sin embargo, en la práctica, los más de mil robots de la generación 3 desplegados en Fremont y Texas siguen limitados a tareas de recopilación de datos de entrenamiento. Musk defendió su proyecto frente a competidores como Figure o Boston Dynamics, asegurando que, a diferencia de otros, Optimus será el primero en realizar tareas generales de forma autónoma sin estar preprogramado.

En cuanto al servicio de robotaxis, Musk señaló que los vehículos han superado los 380.000 kilómetros sin supervisión. No obstante, medios como Electrek advierten que el crecimiento es estancado: los kilómetros de pago se mantienen planos en 900.000 y la flota activa sin supervisión se ha reducido a solo 21 vehículos.

El sector tecnológico en su conjunto sufrió una jornada negra, con el Nasdaq cayendo un 2% y los "siete magníficos" perdiendo 767.000 millones de dólares en valor bursátil, según Bloomberg. Ante la pregunta de los inversores sobre una posible fusión entre SpaceX y Tesla, Musk no descartó la idea, aunque aclaró que requiere un proceso corporativo adecuado.

Para el mercado chileno y regional, esta situación subraya los riesgos de invertir en promesas tecnológicas de hardware a largo plazo, donde la ejecución de manufactura suele ser el cuello de botella principal, algo que incluso una empresa con la escala de Tesla está sufriendo para resolver. Vía Xataka.