Petoi lanzó Quaddle, un perro robot pensado para jugar, y Hackster lo presentó como el primer producto en mucho tiempo que recupera la sensación de cuando uno era niño y armaba cosas con un balde de piezas de LEGO, sin buscar impresionar a desconocidos en internet ni monetizar lo que construía. Según el autor de la nota, ese efecto no es casualidad.
Al mando de Petoi está el doctor Rongzhong Li, que comenzó a desarrollar OpenCat en 2016. En esa época los robots cuadrúpedos capaces todavía eran escasos. La marcha en cuatro patas es un problema difícil, y Li puso su experiencia al servicio de la comunidad al liberar como código abierto el diseño de un felino robótico de 14 grados de libertad. El proyecto original de OpenCat todavía está disponible en Hackster.
Desde entonces Li siguió diseñando cuadrúpedos en Petoi. Al mismo tiempo armó el negocio para que esos robots fueran accesibles, porque la idea es que uno pueda jugar sin tener que construir su propio robot desde cero.
¿Se puede vivir de vender robots de código abierto?
El autor de la nota quiso saber cómo se equilibra la filosofía del código abierto con el éxito comercial. Muchos en la comunidad maker han pensado en llevar sus diseños al mercado como productos reales, pero la tarea abruma y el panorama financiero, francamente, asusta. Por eso le preguntó a Li por su experiencia vendiendo robots mientras publica diseños abiertos.
La primera lección es que no es un emprendimiento para hacerse rico. Petoi ha despachado más de 30.000 robots, una cifra que Hackster califica de impresionante. Aun con ese volumen, Li cuenta que Petoi opera con una pequeña pérdida cada año.
Li creció en China y se tituló de licenciado en Física en la Universidad de Nanjing. Luego se fue a Estados Unidos a seguir estudiando y obtuvo un magíster en Ciencias de la Computación y un doctorado en Física en la Universidad Wake Forest, en Winston-Salem, Carolina del Norte. Durante su estadía en Estados Unidos desarrolló OpenCat y fundó Petoi. En 2019 volvió a China y aprovechó la cadena de suministro y las capacidades de fabricación de allá para que los robots de Petoi fueran económicos. Por eso los primeros patrocinadores de Kickstarter pudieron conseguir un Quaddle Builder por solo 99 dólares.
Incluso con esas ventajas, Petoi se ha mantenido a flote solo porque ofrece un producto que la gente quiere de verdad. Esa es la segunda lección.
Como makers, dice Li, podemos construir lo que nos guste, porque es solo para nosotros. Para tener un negocio hay que descubrir qué les gusta a otros y, sobre todo, por qué cosa están dispuestos a pagar.
¿Cómo camina con solo cuatro motores?
La evolución desde el OpenCat original de 14 grados de libertad hasta el nuevo Quaddle, que tiene solo cuatro servomotores, muestra esa idea en la práctica. Li aplicó su formación al estudio y desarrollo de marchas cuadrúpedas para robots. Con los años refinó sus diseños para depender menos de los actuadores y más de la dinámica física, mediante uniones mecánicas.
Quaddle necesita solo cuatro servos, uno por pata, porque la articulación del hombro, que es la que lleva motor, también levanta la rodilla a través de una unión mecánica. Es una forma ingeniosa de conseguir un movimiento más dinámico en un paquete muy compacto, y de paso reduce la cantidad de servos, que son caros.
Li tomó ideas de la anatomía natural para diseñar esas patas.
"Los primeros peces que caminaron en tierra y los saltarines del fango hacen algo parecido con tendones simples. Diseñé la rodilla para que se levante sola cuando la parte superior de la pata oscila hacia adelante y baje cuando empuja hacia atrás. Un amortiguador fija el tiempo, así que se obtiene una marcha que de otro modo necesitaría una pata con todos sus grados de libertad", explicó.
Esa optimización deja a Quaddle en un precio que el comprador puede asociar a un juguete, que es lo que el consumidor busca. Muy pocas personas están dispuestas a pagar miles de dólares por un perro robot de Unitree, pero sí pagan cien dólares por una novedad, aunque no sea de la misma categoría.
¿Qué se puede programar en Quaddle?
La tercera lección es que, incluso a ese precio, Li se aseguró de que Quaddle fuera versátil y entretenido.
Hace de todo, desde volteretas hacia atrás hasta patinar sobre un escritorio, y deja que su dueño programe los movimientos que quiera. Su controlador está construido en torno a un ESP32-S3 y se puede ampliar con una Raspberry Pi Zero (o Zero 2) si se quiere un computador completo a bordo.
- Se programa con varios lenguajes y entornos, entre ellos el Arduino IDE.
- Trae un modo de entrenamiento que cualquiera puede usar sin complicaciones.
- Admite una implementación en ROS o ROS 2 para quien quiera exprimir todas sus capacidades.
Recién sacado de la caja, Quaddle es un juguete para jugar. Pero igual que un set de piezas de LEGO, tiene un potencial casi ilimitado. Se pueden programar comportamientos complejos, imprimir en 3D un cuerpo nuevo o montarle sensores y accesorios adicionales, incluidos varios que ofrece la propia Petoi.
La campaña y lo que viene
La campaña de Kickstarter de Quaddle ya terminó. 503 patrocinadores aportaron 113.921 dólares, muy por encima de la meta de 50.000. Todavía se aceptan aportes tardíos.
Sobre el futuro de Petoi, Li dijo lo siguiente.
"Voy a seguir hacia la idea de mascota más juguete. No solo juguetes, también una conexión con el intelecto y las emociones de las personas. Tenemos al menos otros cuatro prototipos. No todos son cuadrúpedos. Dos son más complejos y dos más simples. Cada uno es un poco distinto, y entretenido."
Hackster cierra recordando que buena parte de la atención en la robótica y la llamada "IA física" va a ir a robots caros y de gama alta, y que Petoi apunta al extremo opuesto, el del juego.




