En la era de las bibliotecas digitales y los juegos en la nube, es difícil saber qué juegos son de uno y cuáles solo se tienen prestados por un tiempo. Eso deja nostalgia por la época de los cartuchos, y Asger Kjærholm la sintió. Por eso construyó su propio mueble arcade, que acepta unos extraños cartuchos de concreto con forma de cubo, informó Hackster.io el 30 de octubre.

¿Por qué cubos y por qué concreto? No hay una razón práctica para ninguna de las dos cosas. A Kjærholm simplemente le parecieron atractivos. Cada "cartucho" es en realidad un soporte físico para una etiqueta NFC, y podría haberlos hecho de cualquier material y con cualquier forma. Los bloques de concreto igual fueron una buena elección, y además fueron fáciles de fabricar con moldes impresos en 3D.

¿Qué hay dentro de cada cartucho?

Los cartuchos ni siquiera son necesarios. El único dato que guarda cada etiqueta NFC es un identificador único, que el mueble lee para lanzar el juego correspondiente, que ya tiene almacenado. Otra vez, se trata de la experiencia y no de una necesidad práctica.

Dentro del mueble hay una Raspberry Pi que corre Batocera.linux, una distribución libre y de código abierto pensada para juegos retro, con emuladores para más de 250 sistemas. Zaparoo, también libre y de código abierto, se encarga de lanzar los juegos al leer las etiquetas NFC.

Un mueble pensado para la casa

Después está el mueble arcade en sí, que es la verdadera razón por la que Kjærholm hizo todo este trabajo. Ya tenía un arcade de juegos retro, pero no tenía mucho estilo y a su esposa no le gustaba. El nuevo es mucho más fácil de integrar al living. Tiene paneles de madera sobrios, cubrecantos impresos en 3D a medida y una ranura para los cartuchos de concreto.

Incluye además detalles especiales, como un botón que parece una moneda metida en una ranura y un cartucho rojo impreso en 3D, a tono con el juego, para lanzar Doom. Cuando no se usan, todos los cartuchos se guardan en un cajón bajo el mueble, para que se vea ordenado.