El ALBATROSS no tiene la elegancia aérea del ave que le da nombre. Este prototipo de dron velero, desarrollado por investigadores de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur (SUTD), no vuela tanto como se desploma, lo que es un comienzo inquietante para un lanzamiento al mar. Más todavía porque está diseñado para girar como la semilla de un arce mientras desciende.

Esa rotación frena la caída y reduce el impacto contra el agua. Con eso se evita el problema de ingeniería de montar hardware para dos modos de movilidad. No hacen falta tren de aterrizaje, actuadores ni sensores para gestionar el vuelo y la flotación por separado.

El equipo que lo desarrolló está formado por Shane Kyi Hla Win, Danial Sufiyan, Brian Leonard Suhadi, Luke Soe Thura, Xinyu Cai, Wei Jun Ang y Shaohui Foong. El nombre es un acrónimo de Airborne Lander with Buoyant AuToROtating Sailing Sensor (algo así como aterrizador aéreo con sensor navegante flotante en autorrotación), y en un artículo publicado en la revista Science lo describen como un sistema robótico híbrido que combina un diseño bioinspirado para el descenso aéreo controlado con la navegación a vela autónoma.

¿Cómo se mueve en el aire y en el agua?

Las velas son rígidas y cumplen dos funciones. Durante la caída generan sustentación aerodinámica, y sobre el agua sirven de propulsión. El ALBATROSS toma otro truco de la naturaleza con un timón que funciona como una aleta caudal. Se mueve de lado a lado, igual que la cola de un pez, para generar empuje.

Todo eso lo hace con apenas tres actuadores y tres sensores principales.

"A partir de trabajos previos sobre autorrotación guiada, ALBATROSS está diseñado para ser liberado desde una aeronave o un UAV, entrar pasivamente en autorrotación para un amerizaje controlado y de bajo impacto, enderezarse sin actuación y pasar sin interrupciones a funcionar como velero impulsado por el viento", explican los investigadores.

"A diferencia de muchos sistemas híbridos aéreo-marinos, ALBATROSS elimina la necesidad de propulsión aérea, de reconfiguración mecánica compleja o de estabilización activa durante la transición del aire al agua, y puede navegar de vuelta a la costa al final de una misión", agregan.

¿Para qué sirve un velero que se lanza desde el aire?

El dron pesa 1,107 kg y se construyó para llenar un vacío entre dos tipos de equipos. De un lado están los instrumentos oceánicos desechables que se lanzan desde aviones. Del otro, los robots flotantes que se despliegan desde barcos o desde la costa.

Su bajo peso y su capacidad de adaptación lo hacen adecuado para un despliegue aéreo rápido, seguido de una permanencia en el agua con poco gasto de energía. Es lo que haría falta, por ejemplo, para vigilar un derrame de petróleo o un fenómeno meteorológico que exige actuar a tiempo.

La idea es ofrecer una alternativa a los grandes veleros automatizados como Saildrone y Sailbuoy, que pueden requerir gestión desde tierra o desde un barco. Según sus creadores, también tiene un alcance de despliegue muy superior al de los microvehículos aéreos acuáticos híbridos.

SistemaAlcance de despliegue
ALBATROSSmás de 100 km
SailMAVcerca de 7 km

El mercado de los drones marinos

El prototipo llega cuando ese mercado también despega. El año pasado, la consultora Strategy&, de PwC, publicó un informe que proyecta un mercado de drones marinos de 18.900 millones de euros (unos 21.200 millones de dólares) para 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 15,5%.

Hacia el final de la década, la mayor parte de ese mercado, un 84%, correspondería a usos civiles, como la investigación científica, las aplicaciones comerciales, recreativas y de ingeniería, y las operaciones de búsqueda y rescate.