Al ritmo actual del desarrollo de la robótica, uno podría suponer que estamos cerca de que Skynet tome el control. Sin embargo, aunque probablemente no nos iría bien en una pelea física contra un robot, al menos podemos conservar el orgullo de tener los actuadores más interesantes. O al menos así era, hasta que apareció un nuevo actuador: los músculos de fibra electrofluídicos.

¿Por qué reemplazar los motores tradicionales?

Los actuadores robóticos tradicionales usan motores de algún tipo, con distintos engranajes o articulaciones, para transformar el movimiento rotacional en un movimiento útil. Esa no siempre es la manera más eficaz de ejecutar ciertos movimientos, sobre todo cuando se busca imitar al cuerpo humano. Por eso muchos equipos han recurrido a modos de actuación basados en presión. La mayoría, eso sí, no mostraba tanto potencial como este nuevo integrante.

¿Cómo funciona un músculo electrofluídico?

Los músculos de fibra electrofluídicos usan presión para acortar hebras musculares, algo similar a actuadores anteriores. La diferencia está en el origen de esa presión: aprovechan un fenómeno electrofluídico. Una pequeña corriente bajo alto voltaje es capaz de impulsar un gradiente de presión dentro de un tubo largo. Ese tubo puede conectarse tanto a una sección extensora como a una flexora de un circuito de actuación, de forma parecida a un sistema mecánico biológico. Mejor aún, la bomba que genera esa presión puede enrollarse alrededor de las propias fibras, logrando un paquete compacto.

Este enfoque conecta con una tradición de músculos artificiales blandos, como los clásicos actuadores neumáticos tipo McKibben, que se inflan y contraen con aire a presión. La novedad electrofluídica apunta a un accionamiento eléctrico directo, sin compresores voluminosos ni válvulas externas, lo que abre la puerta a extremidades más ligeras y silenciosas para humanoides.

¿Cuándo llegará a los makers?

Por desgracia, probablemente pase un tiempo antes de que veamos esto dentro de un robot de aficionado. Mientras tanto, vale la pena revisar otras hazañas de actuadores que ya están al alcance de la comunidad. Para el maker latinoamericano, la señal es clara: los músculos artificiales blandos siguen siendo terreno de laboratorio, pero la tendencia hacia actuadores accionados por electricidad, sin compresores, es la que eventualmente aterrizará en proyectos caseros con microcontroladores y fuentes de alto voltaje controlado.