Si tiene aunque sea el más mínimo interés en los lectores de libros electrónicos de hardware abierto, con seguridad ya escuchó del proyecto Open Book de [Joey Castillo]. En Hackaday llevan varios años cubriendo su esfuerzo por desarrollar un lector asequible que entregue una experiencia tipo Kindle sin las ataduras orwellianas de una megacorporación, y han seguido con gran interés cómo evolucionó el hardware.
Por eso fue una grata sorpresa ver el fin de semana que el Open Book Touch por fin llegó a Crowd Supply. A juzgar por el hecho de que la campaña del dispositivo de USD 149 ya superó el 60% de su meta de financiamiento en apenas unos días, no fueron los únicos entusiasmados.

¿Qué cambia en esta versión táctil?
Como su nombre lo indica, esta última iteración del lector deja de lado los botones físicos de navegación e introduce una interfaz táctil intuitiva. Quienes disfrutan de su hardware de código abierto bajo las sábanas se alegrarán de saber que esta nueva versión del Open Book no solo incorpora por fin una pantalla iluminada, sino que además permite ajustar la temperatura de color y el brillo de los LED con el deslizar de un dedo.
¿Y el software?
Si bien las mejoras de hardware respecto del Open Book anterior son notables, el software también avanzó bastante. La interfaz permite organizar los libros en estanterías virtuales y hojear sus portadas, con la clase de experiencia fluida que se espera de un lector moderno. También se puede buscar la definición de palabras o marcar la esquina de las páginas favoritas para volver a ellas más tarde.
¿Por qué importa un lector abierto?
Lo que no obtendrá es contenido bloqueado con DRM: el Open Book Touch usa archivos estándar EPUB y TXT cargados desde una tarjeta micro SD y, gracias al ESP32 con WiFi en su corazón, ofrece una interfaz web para gestionar la colección a través de la red.
Ha pasado casi una década desde que el Open Book apareció por primera vez en las páginas de Hackaday. Y aunque en el sitio no acostumbran a elegir favoritos, este es uno de esos proyectos en los que lo que está en juego es tan alto que no pueden evitar sentirse involucrados. Leer no debería exigir una suscripción, ni depender de una pieza de hardware propietaria que puede quedar expulsada de su propio ecosistema cuando su fabricante decida que uno necesita un modelo nuevo. Es evidente que el Open Book Touch no hará ni mella en la cuota de mercado que disfruta el Kindle de Amazon, pero al menos existirá una opción para quienes quieran seguir leyendo bajo sus propios términos.




