Investigadores de la Universidad Tsinghua, la Universidad MSU-BIT de Shenzhen y otras instituciones asociadas desarrollaron un textil de metamaterial de doble modo que arma una red inalámbrica de sensores corporales sin baterías. La tela es la plataforma portátil central. A través de ella, sensores repartidos por el cuerpo reciben energía y transmiten datos sin llevar cada uno su propia batería.
El trabajo se publicó en la revista Nature Communications el 14 de septiembre de 2026, según informó Electronics For You.
¿Cómo funciona el textil?
El sistema combina dos vías electromagnéticas. Una es la transferencia inalámbrica de energía en campo cercano a 13,56 MHz, la misma frecuencia que usa NFC. La otra es la comunicación Bluetooth Low Energy a 2,4 GHz.
Para guiar esas señales alrededor del cuerpo, los investigadores bordaron de forma digital fibras de metal líquido sobre la ropa. Esas fibras forman patrones conductores que llevan la energía y los datos de un punto a otro de la prenda.
El centro de la red puede ser un teléfono con NFC. El celular alimenta a los sensores distribuidos y, al mismo tiempo, recoge las señales de distintos tipos que ellos miden.
Las cifras del prototipo
Frente a los sistemas de ropa de campo cercano que se vienen investigando, la arquitectura nueva mostró estos resultados:
- El flujo de datos inalámbricos subió 37,8 veces.
- La eficiencia de la transferencia de energía se duplicó.
- La tela entrega energía a nodos sensores ubicados hasta a un metro del transmisor, con una eficiencia cercana al 70%.
- La latencia de comunicación se mantuvo bajo los 10 ms durante las pruebas.
El equipo también probó la red con el usuario en movimiento y con las piezas desalineadas. Los nodos siguieron funcionando estables mientras la persona caminaba o corría. Eso quita parte de las restricciones que imponen los cables y los paquetes de baterías que se cuelgan de la ropa.
¿Para qué se probó?
Los investigadores mostraron la tecnología en varias aplicaciones de interacción entre personas y máquinas. Un guante sensorial hecho a medida permitió teleoperar un brazo robótico en tiempo real. El brazo seguía los movimientos de los dedos y la trayectoria de la mano del usuario.
El sistema además sirvió para manejar realidad virtual con gestos. Entre ellos, escribir en el aire, desplazarse por menús y manipular objetos digitales. Un modelo de aprendizaje automático reconoció caracteres escritos a mano con una precisión de 82,8%.
Según los autores, la tela apunta a sensores portátiles sin batería para robótica, salud, computación inmersiva y gemelos digitales de personas.




