Los robots humanoides ya son parte del paisaje, y un proyecto de investigación reciente explora una aplicación poco evidente: usarlos como medio háptico. En concreto, valerse de un humanoide para mover una silla mientras alguien juega un simulador de manejo en realidad virtual.

El experimento funciona así: un robot Unitree G1 se sienta detrás de la silla del jugador y la sujeta con las dos manos. Marcadores esféricos sobre la silla le permiten a la cámara de profundidad del robot calcular la posición de la butaca en tiempo real. La señal de fuerza-G del simulador (Assetto Corsa, corriendo en PC) le indica al humanoide cuánto y en qué dirección mover la silla para que la sensación coincida con lo que ocurre dentro del juego.

Animación del humanoide moviendo la silla en respuesta a curvas y frenadas del simulador
Animación del humanoide moviendo la silla en respuesta a curvas y frenadas del simulador

Que un humanoide articulado, con manos similares a las de una persona, haga las veces de butaca con force feedback es objetivamente caro. El Unitree G1 sale al mercado en torno a los USD 16.000 según el catálogo oficial de Unitree, frente a los USD 350-500 que cuesta un bass shaker tipo Buttkicker o las butacas profesionales completas Next Level Racing GT Track con shakers integrados que van entre USD 800 y USD 2.500. La gracia del proyecto no es competir con esos accesorios, sino otra: probar que un humanoide ya existente puede usarse como dispositivo de propósito general, sin modificaciones de hardware. El robot se sienta, observa con su cámara, sujeta con sus manos y mueve la silla en respuesta a eventos del juego.

¿Qué tan bien funciona el setup?

Bastante bien, según el reporte. Los participantes describieron que la retroalimentación sincronizada se sentía precisa y resultó muy entretenida, aunque hubo aristas a pulir. Algunos testers reportaron que el movimiento sostenido y la vibración constante eran agotadores y, en ciertos casos, parecían empeorar la VR sickness, un cuadro de mareo y desorientación frecuente en sesiones largas con visores de realidad virtual.

Aun así, el experimento se valida como prueba de concepto y muestra el potencial de los humanoides como dispositivos flexibles de propósito general. En Hackaday ya hemos visto un robot brindando feedback de fuerza interactivo en VR antes, pero un simulador de manejo es una demostración mucho más atractiva visualmente que las pruebas de laboratorio originales.

El argumento del "humanoide como periférico genérico"

El proyecto se inserta en una línea de investigación que defiende usar humanoides ya desplegados como interfaz de propósito general, en lugar de fabricar periféricos especializados para cada tarea. Es la misma lógica que llevó a las casas de los años 90 a tener un computador que reemplazaba la calculadora, el cuaderno, la máquina de escribir y el reproductor de música: cuando el dispositivo ya está ahí, agregar tareas marginales sale prácticamente gratis.

Para el contexto local, vale la pena la comparación con lo que se vende hoy en Chile: una silla de simulación racing con bass shakers integrados ronda los CLP 1.500.000-2.500.000 en distribuidores como PCFactory o SP Digital, sin contar volante, pedalera ni el visor VR. Un Unitree G1 con costos de importación, IVA y envío supera fácilmente los CLP 18.000.000. El gap de precio es de un orden de magnitud, y para un uso recreativo doméstico no hay justificación. La conversación cambia cuando el robot ya está comprado para otra función (asistencia, telepresencia, demostraciones comerciales) y el simulador es una capacidad adicional gratuita.

Detalles técnicos del demo

El simulador elegido fue Assetto Corsa, lanzado en 2014 por Kunos Simulazioni y ampliamente usado en la comunidad sim-racing por su modelo físico abierto y su API que expone telemetría en tiempo real. La integración no requiere mods invasivos: el motor del juego expone las señales de aceleración lateral y longitudinal vía UDP, y el equipo de investigación las traduce a comandos de movimiento para los brazos del humanoide.

El robot Unitree G1 mide aproximadamente 1,32 metros, pesa 35 kg en su versión estándar y trae entre 23 y 43 grados de libertad según la configuración (la versión "EDU" sumando manos dexras llega al máximo). Su cámara de profundidad le permite operar sin tracking externo tipo Vive Trackers.

El video completo está embebido en la publicación original, y para más información el paper del equipo está disponible en arXiv.