Samsung ha reconocido, sin rodeos, que la escasez de chips de memoria no solo no va a remitir a corto plazo, sino que va a agravarse. Lo ha hecho en su conferencia de resultados del segundo trimestre, después de que su división de semiconductores multiplicara por más de 250 veces sus beneficios respecto a 2025, una cifra que explica el optimismo en sus acciones.
Jaejune Kim, vicepresidente ejecutivo del negocio de memorias de Samsung, fue tajante ante los analistas: la escasez de suministro empeorará el año próximo y se prolongará durante el siguiente. Esta compañía, que fabrica una parte crítica de los chips que utilizan nuestros computadores, teléfonos celulares y servidores, asume que el problema no tiene una solución inmediata.
Sin embargo, Samsung ha dejado caer una pista sobre el momento en el que los precios empezarán a comportarse con más normalidad. Esto es lo que interesa a los usuarios: cuándo dejaremos de pagar precios escandalosos por una ampliación de RAM o una unidad SSD.
¿Cuándo volveremos a ver precios normales en el mercado?
Samsung ha explicado que sus acuerdos de suministro a largo plazo, firmados con las cinco mayores empresas de centros de datos del mundo, tendrán una duración mínima de cinco años y cubrirán entre el 60% y el 70% de su capacidad total.
Esta imagen muestra la infraestructura de producción de Samsung, donde se gestionan los contratos que limitan la disponibilidad para el usuario final. Si esos contratos arrancan ahora y se extienden durante un lustro, la capacidad no comprometida —la que podría destinarse a aliviar la presión sobre las memorias para PC— no empezará a liberarse significativamente hasta pasado ese periodo. En este escenario, 2029 se perfila como el año en el que la oferta podría acercarse a la demanda real.
¿Por qué no bajarán los precios a niveles previos a la crisis?
Que los precios se normalicen no significa que vayan a desplomarse hasta los niveles previos a la crisis. Kim ha adelantado que no cabe esperar un incremento relevante de la oferta ni en 2026 ni en 2027, y que 2028 seguirá marcado por el desequilibrio. Cualquier atisbo de rebaja sostenida tendrá que esperar hasta que las nuevas fábricas entren en producción a pleno rendimiento.
No obstante, conviene moderar expectativas: buena parte de la capacidad seguirá copada por la memoria de alto ancho de banda (HBM) que exige la inteligencia artificial, perpetuando una demanda estructuralmente más alta. Lo presumible es que, cuando la fabricación iguale a la demanda, los precios desciendan, pero sin llegar a las cifras que dábamos por normales antes de la crisis.
Vía Reuters.




