La startup Dream Labs anunció esta semana una ronda semilla de 90 millones de dólares, informó The Robot Report el 22 de octubre. Junto con el dinero lanzó Dream API, una interfaz de programación abierta al público que toma la imagen de la cámara de un robot y una instrucción escrita en inglés simple, y las convierte en órdenes para sus motores. Según la empresa, funciona incluso con robots que el modelo nunca había visto.
Las fábricas del mundo operan una cifra récord de 5 millones de robots industriales, pero casi todos están programados para una sola tarea y la mayoría no puede traspasar lo aprendido a otra máquina, apuntó Dream Labs. Hoy hay robots de bajo costo que se venden por unos pocos miles de dólares y llegan sin ninguna inteligencia incorporada. Enseñarle una tarea a uno puede tomarles meses a los especialistas, y una tarea nueva o un hardware distinto suele obligar a partir de cero, según la startup de San Francisco.
El modelo principal de la empresa se llama Dream-1 y funciona con robots de distintos fabricantes. Se entrenó con video de personas haciendo tareas cotidianas, así que puede predecir qué va a pasar a continuación y decidir la acción que le corresponde al robot. Como aprende del video y no de una máquina en particular, sus capacidades se trasladan de un hardware a otro, sostiene Dream Labs.
La compañía afirma que Dream-1 puede controlar cualquier robot con pinzas "recién sacado de la caja", con aprendizaje zero-shot, o sea sin ejemplos previos.
"El hardware está listo. Lo que faltaba era un cerebro que cualquier robot pudiera usar", dijo Joel Jang, cofundador y CEO de Dream Labs. "Cuando te subes a un auto arrendado, no vuelves a aprender a manejar. Encuentras los controles y tu experiencia previa hace el resto".
"Dream-1 se acerca a un robot nuevo de la misma manera, así que un robot nuevo puede hacer trabajo útil en minutos y no en meses", agregó. "Y en vez de demos editadas, le estamos dando a la gente un modelo que funciona y que pueden probar ellos mismos, errores incluidos".
La ronda la lideraron B Capital y Kindred Ventures. También participaron A.Capital, Unusual Ventures, SV Angel, Wing VC, Scribble VC y Adrian Aoun, entre otros.
¿Qué ofrece Dream Labs hoy?
Los desarrolladores y aficionados a la robótica pueden usar los productos de la empresa desde ya. Según Dream Labs, Dream API traduce la imagen y las instrucciones en lenguaje natural directamente en acciones del robot.
El desarrollador se registra, conecta cualquier robot con pinzas y el robot ejecuta la tarea. Dream Labs corre sus modelos en centros de datos repartidos por el mundo, para que los robots respondan rápido estén donde estén.
La empresa ofrece además ajuste fino como servicio. Para hardware que no está soportado o para capacidades nuevas, el desarrollador o el fabricante envía un lote pequeño de demostraciones y recibe un modelo a medida en cuestión de horas.
También hay un playground abierto. Cualquiera con un navegador puede escribirle órdenes a un robot ubicado en la oficina de Dream Labs en San Francisco y verlo responder en vivo, sin edición y sin comprar un robot.
"Un brazo robótico capaz pasó de costar lo que un auto de lujo a costar lo que un notebook de gama alta. Lo que necesita ahora es inteligencia", dijo Daisy Cai, socia general de B Capital. "Este equipo hizo parte del trabajo que definió el aprendizaje robótico en NVIDIA. Ahora cualquiera con una clave de API puede construir sobre eso".
Más de 20 socios de hardware
Dream Labs soporta hoy robots que cuestan entre 2.000 y 10.000 dólares. Dream-1 no necesita datos adicionales para controlar un robot de dos brazos con pinzas paralelas.
Con sus más de 20 socios de hardware la empresa va más allá de esa base y ajusta el modelo para cada robot, de modo que rinda lo mejor posible. Por ahora Dream-1 resuelve tareas de mesa, como tomar y dejar objetos o doblar ropa. El soporte para robots móviles con ruedas y para manos diestras viene después.
La empresa dijo que usará el nuevo financiamiento sobre todo en cómputo, para ampliar las tareas y los robots que Dream-1 puede manejar y para atender a más usuarios.
"Nuestros clientes compran nuestros robots para construir cosas, y lo más difícil siempre ha sido lograr que hagan trabajo real", dijo Ryan Chan, cofundador y CEO de MakerMods, que vende brazos robóticos bimanuales de 2.000 dólares. "Con Dream-1 nuestro robot quedó funcionando en pocos minutos e intentando tareas que nunca programamos. Nosotros nos enfocamos en hacer mejor hardware y nuestros clientes reciben una inteligencia que sigue mejorando".




