Flourish, una startup repartida entre San Francisco y París, abrirá la venta de Flourish One, un robot doméstico de aspecto humanoide sobre ruedas que cuesta 3.555 dólares. Sus primeros compradores podrán enseñarle tareas nuevas en menos de 30 minutos usando solo un teléfono inteligente, según The Robot Report.

El robot apunta a padres con poco tiempo y no a fábricas. Su fundador, Antoine Marcel, apuesta a que las habilidades entrenadas en la nube para cada hogar y la teleoperación desde el celular convertirán este primer lote de 50 robots en un banco de pruebas de la robótica doméstica práctica.

La mayoría de las startups de humanoides y manipuladores móviles persigue el trabajo en fábricas o bodegas, donde el entorno está ordenado y sobran los datos. Flourish eligió a propósito el problema más desordenado, el de la casa.

La tesis de Marcel es que las rutinas, la distribución y el nivel de limpieza de cada hogar son demasiado particulares para un modelo generalista único. Por eso Flourish One ajusta sus habilidades tarea por tarea y casa por casa, con datos de movimiento capturados desde el teléfono del dueño y modelos de IA que corren en la nube.

Si funciona, sería uno de los primeros robots a la venta que una familia puede entrenar para quehaceres reales. Mientras tanto, un equipo muy chico arma a mano las primeras 50 unidades para aprender cómo se ve la robótica doméstica fuera del laboratorio.

La empresa se fundó en enero de este año. Es otra compañía de humanoides que llega al mercado en menos de 12 meses.

Marcel dice estar obsesionado con el manejo del tiempo y se lo contó así a The Robot Report.

"Automaticé todo en mi computador. ... Pero cuando llegaba a la casa, lo más doloroso de mi vida seguía ahí."

Consultado sobre por qué partir por el hogar y no por una aplicación industrial, respondió que cada casa es distinta, porque el orden y las rutinas son personales. En vez de esperar un modelo de IA generalista, Flourish ajusta el modelo por tarea y por hogar.

"La forma en que yo ordeno mi departamento no es la misma en que tú lo haces en tu casa. Le vas a mostrar durante 30 minutos cómo regar tus plantas", dijo. "Vamos a hacer el ajuste fino de un modelo de IA para eso... y ahora el robot es capaz de hacerlo en tu casa."

¿Cómo es el hardware de Flourish One?

El robot se monta sobre una base móvil de seis ruedas para ganar estabilidad. Cada uno de sus dos brazos carga hasta 1,5 kg. La batería está diseñada para 12 horas de operación de los brazos.

"Elegimos 1,5 kg porque en las casas la mayoría de las tareas no necesita una gran capacidad de carga", explicó Marcel.

Para detectar obstáculos usa un lidar pequeño, ubicado en la base cerca del piso. Cada pinza de dos dedos lleva una cámara en la muñeca para las tareas de manipulación.

Primer plano de las pinzas de Flourish One.

Primer plano de un prototipo de Flourish One, con la orientación de la cámara de muñeca. Imagen de Flourish.

Flourish One no es resistente al agua. En su primera generación no lavará platos ni bañará al perro. Tiene destreza limitada, alcanza para ordenar, sacar la basura y limpiar lo básico, como pasar un paño por la mesa, pero no para ensamblajes finos.

¿Cuánto cuesta y por qué usa una Raspberry Pi?

El robot sale al mercado con un precio de 3.555 dólares y Flourish espera despacharlo antes de Navidad. Para contener el costo de materiales (BOM), la unidad funciona con una Raspberry Pi.

La arquitectura usa GPU en la nube para entrenar los modelos de habilidades y para la inferencia de los comportamientos de alto nivel. Necesita conexión a internet para "pensar", aunque el usuario puede correr esas cargas en su propio computador si lo prefiere.

Marcel cree que esta arquitectura es la mejor salida para un robot doméstico asequible.

"Si pusiéramos una GPU de NVIDIA en el robot, el costo se duplicaría de inmediato", dijo.

Una app de celular para entrenar al robot

La empresa desarrolla una app que usa las unidades de medición inercial (IMU) del teléfono para enseñar y teleoperar. El usuario sostiene el celular y lo mueve como si hiciera la tarea, y el robot replica el movimiento.

"Eso es lo mágico de Flourish", según Marcel. "Cuando estás entrenando a tu robot para regar las plantas, tomas tu teléfono, lo mueves y mueve los brazos. No necesitamos ningún otro hardware."