Minerva Humanoids salió del sigilo con cerca de 10 millones de dólares en financiamiento presemilla. Los usará para desarrollar robots humanoides semiautónomos que hagan trabajos peligrosos en los sectores de energía y seguridad pública, según informó Robotics & Automation News.
La ronda la lideró General Catalyst, con Long Journey Ventures y Credo Ventures como colíderes. También participaron MVP Ventures, Kaya, RunwayFBU, Compound, Founders Embassy, Hugging Face, Codecademy, YG, Walter Ventures, Tiny Ventures, Chaotica y Babylon.
La empresa, con sede en San Francisco, lanza además este mes su primer piloto pagado con un cliente industrial.
Roger, un humanoide que se maneja a distancia
Minerva desarrolla un robot humanoide llamado Roger. Está pensado para que especialistas capacitados hagan tareas peligrosas a distancia, sin poner el cuerpo dentro del ambiente de riesgo.
Los primeros usos que busca la empresa son las operaciones de petróleo y gas en tierra y costa afuera, la desactivación de explosivos (EOD, por su sigla en inglés), la respuesta a materiales peligrosos y otros trabajos de seguridad pública.
La fundaron su director ejecutivo, Sandor Felber, y su director de tecnología, Maurice Rahme. Diseñaron a Roger alrededor del criterio y la destreza de los especialistas que ya hacen estos trabajos, en lugar de intentar sacar por completo a las personas del proceso.
El operador maneja el robot con un visor de realidad virtual y guantes hápticos con retroalimentación de fuerza. Ve a través de las cámaras del robot, recibe sensación táctil desde sus manos y ejecuta a distancia tareas de manipulación fina.
Minerva Intelligence, el sistema de control con IA propio de la empresa, se encarga del equilibrio, la recuperación ante caídas y la navegación. También traduce las órdenes del operador remoto en acciones físicas.
Según Minerva, sus lazos de control de baja latencia responden de inmediato a los movimientos del operador, y un usuario aprende a controlar el cuerpo completo del robot en menos de cinco minutos.
"Hay personas que mueren todos los días haciendo trabajos que el resto del mundo da por sentados", dice Felber. "No nos propusimos reemplazar a las personas que los hacen. Nos propusimos construir un robot que deje que su criterio haga el trabajo sin pedirles que arriesguen la vida por nuestra seguridad, o por nuestra energía".
¿De dónde sale la cifra de 7.000 muertes al año?
Minerva estima que unos 7.000 trabajadores de la energía mueren cada año en el mundo mientras trabajan, el equivalente a una muerte cada 75 minutos.
La cifra es una estimación de la propia empresa. La calculó aplicando la tasa mundial de accidentes laborales fatales de la Organización Internacional del Trabajo a la estimación de la Agencia Internacional de Energía, que calcula en 76 millones de personas la fuerza laboral mundial del sector.
Minerva apunta también a los riesgos de los equipos de desactivación de explosivos y de materiales peligrosos. Ahí se usan robots remotos desde hace décadas, pero en general son máquinas con ruedas, un solo brazo robótico y poca destreza.
Un prototipo en cinco meses
Minerva dice que pasó del concepto inicial a un humanoide que camina en cinco meses, contando el diseño, la fabricación y el ensamblaje de Roger.
Su software y su IA se desarrollan sobre todo en Estados Unidos, mientras que los primeros prototipos de Roger se fabrican y ensamblan en Alemania.
La empresa planea fabricar las versiones comerciales en Alemania y en Estados Unidos, con una cadena de suministro occidental que no dependa de componentes chinos de proveedor único.
Felber tuvo antes un papel central en el lanzamiento de la línea de investigación de MIT CSAIL sobre humanoides con IA, y trabajó en el programa Optimus de Tesla. Rahme pasó seis años en Boston Dynamics como uno de los líderes técnicos del robot Stretch, que llevó desde un prototipo temprano hasta un producto desplegado comercialmente.
"Construir un humanoide desde cero suele ser un proyecto de años, pero Sandor y Maurice lo hicieron en menos de seis meses", dice Robin Dechant, socio de General Catalyst. "Entregar hardware a esta velocidad saca la IA física del laboratorio y la lleva al mundo donde importa, y da resiliencia a sectores críticos al sacar a las personas de los ambientes de trabajo más peligrosos".
"Los robots pueden ir donde ningún hombre debería", dice Lee Jacobs, socio de Long Journey Ventures. "Minerva le está trayendo al mundo robots que protegerán la infraestructura crítica de Occidente, y no podríamos estar más felices de haber sido el segundo en creer en ellos".
Pruebas en energía y seguridad pública
Antes de su lanzamiento oficial, Minerva hizo una demostración y una charla principal en el Centro de Excelencia en Desactivación de Explosivos de la OTAN, en Samorin, Eslovaquia.
La empresa firmó además alianzas de investigación con la Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial (MBZUAI) y con la Universidad de Waterloo. El trabajo con MBZUAI se enfoca en capacidades de humanoides para el sector energético. La colaboración con Waterloo busca mejorar la percepción del robot con humo, oscuridad, fallas de sensores y otras condiciones donde los sistemas de visión normales pueden fallar.
Minerva dice que también explora despliegues en dos de los 10 aeropuertos con más tráfico del mundo, y que ya completó pruebas en terreno de aplicaciones de seguridad pública de alto riesgo.
Con el nuevo financiamiento seguirá desarrollando la IA y el hardware de Roger para energía y desactivación de explosivos, con más despliegues previstos para fines de este año.




