El maker Brenpoly armó su propia versión del Apple Vision Pro por 5 dólares, contó Hackster el 5 de noviembre. El visor de Apple, el primer modelo con chip M2 que salió hace un par de años, costaba 3.499 dólares. Parte de ese precio era el margen de Apple, pero también traía tecnología cara de incluir.

Por eso la cifra necesita una aclaración. En hardware, el proyecto no se compara con un Apple Vision Pro. Es plástico impreso en 3D, el equivalente a esas carcasas donde se mete un smartphone y se usa frente a la cara. Todo lo que tiene que ver con realidad extendida pasa en el teléfono, y el casco solo lo mantiene fijo.

¿Cómo se diseñó la carcasa?

Brenpoly diseñó el casco él mismo. Usó un agente de IA dentro de Autodesk Fusion, conectado por el servidor MCP, para modelar un iPhone a partir de los planos técnicos oficiales de Apple. Después modeló el casco alrededor de ese teléfono e imprimió las piezas en 3D.

Los lentes son comerciales. El casco incluso tiene ajuste de dioptrías con un mecanismo de piñón y cremallera.

El software es el centro del proyecto

El objetivo real era el software. Brenpoly quería saber si su iPhone, montado en el casco, podía hacer el mismo tipo de cosas que un Apple Vision Pro.

Para intentarlo partió con una app en Unity. Sobre esa base fue sumando funciones según las integraciones disponibles para aprovechar el hardware del teléfono. Lo desarrolló para su iPhone, pero quiso dejar abierta la puerta a Android, así que configuró todo para usar las integraciones propias de cada plataforma. Un iPhone usa ARKit y un Android usa ARCore, y Unity elige la que corresponde al compilar.

Con ese método, Brenpoly fue recreando de a poco las funciones del Apple Vision Pro. Por ejemplo, una IA local que corre en el propio hardware del teléfono sigue el movimiento de las manos y permite controlar todo con gestos, sin un control físico.

¿Qué pasa con el calor y la batería?

El sistema funcionó bastante bien y hace la mayor parte de lo que hace el Apple Vision Pro. El problema fue el consumo, porque gastaba mucha energía y toda esa energía terminaba en calor.

Para compensarlo, el software baja automáticamente algunas funciones cuando el teléfono se calienta demasiado. Brenpoly también le agregó refrigeración activa con un ventilador MagSafe y una batería adicional.

El autor de la nota en Hackster reconoce que nunca había tomado en serio los cascos de realidad virtual basados en smartphones y que los consideraba, en el mejor caso, un truco. Lo que logró Brenpoly lo hizo cambiar de opinión, y cuesta mucho menos que un Apple Vision Pro.