Casi todas las mascotas robóticas dependen de un microcontrolador, una batería y software para cobrar vida. El youtuber ALTco tomó otro camino, según contó Hackster.io. Construyó un robot pequeño, alimentado por energía solar, que deambula por el living sin ninguna programación. Se inspira en la robótica BEAM clásica, funciona solo con electrónica analógica y usa la luz tanto para moverse como para orientarse.
La idea surgió después de que ALTco pasara un tiempo cuidando ranas. En vez de hacerse cargo de otro ser vivo, decidió construir uno artificial que pudiera recorrer la casa y, en buena medida, cuidarse solo. El resultado es un robot solar con un comportamiento que parece vivo, sin microcontrolador y sin una línea de código.
¿Qué es la robótica BEAM?
El proyecto toma como referencia la robótica BEAM (sigla en inglés de Biología, Electrónica, Estética y Mecánica). Es un enfoque que prefiere circuitos analógicos simples antes que procesadores programables. En lugar de un Arduino o una Raspberry Pi, esta criatura se apoya en un puñado de componentes electrónicos que, juntos, producen movimiento autónomo.
Motores, ruedas y drivers
En el centro del diseño hay dos motorreductores N20 que mueven un par de ruedas impresas en 3D a medida. Unas juntas tóricas de goma, montadas en ranuras alrededor de las ruedas, dan la tracción. Como drivers de motor de bajo consumo, el robot usa dos chips inversores 74HC240 apilados. ALTco los eligió porque su consumo en reposo es mínimo, algo que pesa mucho en un aparato que vive de la luz solar.
Energía sin batería
El robot obtiene su energía de una celda solar montada sobre un marco de bronce. Un motor solar Miller clásico acumula en un condensador la energía captada, hasta que hay suficiente para activar el circuito. Así el robot funciona sin batería, aunque su actividad depende de cuánta luz tenga disponible.
Para que se pueda reparar, el chasis se separa en dos secciones. Arriba van la electrónica y el panel solar, y abajo los motores y los sensores. Los conectores JST facilitan el desarme, y unos contactos con resorte permiten sacar el panel solar deslizándolo. El circuito también lleva zócalos para resistencias y condensadores, de modo que se puede experimentar con distintos valores de componentes.
¿Cómo decide hacia dónde moverse?
Dos fotodiodos cumplen el papel de ojos y detectan diferencias en la luz que reciben. Sus señales influyen sobre un par de osciladores acoplados que controlan los motores. Uno de los osciladores maneja la actividad de los motores y el otro responde a la luz, y con eso modifica la velocidad y la dirección del robot.
Con iluminación intensa, el robot tiende a avanzar hacia la fuente de luz. Con luz tenue o despareja, los osciladores entran y salen de fase, y eso genera movimientos impredecibles que se parecen a los de un animal pequeño explorando su entorno.
Ahí está lo interesante del aparato de ALTco. No hay algoritmos complicados, ni modelos de aprendizaje automático, ni patrones de movimiento predefinidos. Solo un arreglo ingenioso de componentes analógicos que produce algo que parece vivo. No reemplaza a una mascota de verdad, pero cuidarlo exige bastante menos.




