La columna Hands On de IEEE Spectrum construyó una caja con una cerradura magnética escondida que solo se abre si alguien pasa un imán por su superficie siguiendo un gesto secreto programado. El autor cuenta que su interés por las cerraduras viene de leer en la adolescencia las memorias ¿Está usted de broma, Sr. Feynman?, donde Richard Feynman relata cómo forzaba cerraduras y descifraba combinaciones mientras trabajaba en el Proyecto Manhattan en Los Álamos. Tiene un par de juegos de ganzúas de locksport y cerraduras de práctica compradas en conferencias de hackers, aunque admite que sigue siendo malo para abrirlas, y sigue los videos de YouTube de gente como LockPickingLawyer.

El problema de las cerraduras magnéticas

Un recurso antiguo de los fabricantes de cerraduras para frenar a los ladrones es ocultar la existencia de la cerradura misma. La versión moderna es la cerradura magnética, en la que se apoya o se desliza un imán sobre una parte inocente de una puerta o una caja para soltar un pestillo. El problema es que, una vez que alguien adivina dónde está la cerradura, cualquier imán potente la abre.

El autor pensó primero en esconder un lector RFID bajo la superficie, resignándose a cargar con otra tarjeta de acceso. Después encontró la placa de imagen magnética de SparkFun, de 100 dólares, y vio que con ella podía armar una cerradura magnética que se abre con un gesto secreto programable.

Componentes electrónicos principales de la caja con cerradura

Unos pocos componentes discretos manejan el servomotor y ponen la cerradura en modo de programación (arriba), todo controlado por un microcontrolador Teensy 4.1 (al medio). Una matriz de sensores de efecto Hall detecta los campos magnéticos (abajo). Ilustración de James Provost.

¿Cómo funciona la placa de imagen magnética?

La placa es una tirada corta de SparkFun basada en el trabajo de Peter Jansen. Tiene una grilla de 8 por 8 sensores de efecto Hall y se comunica con el microcontrolador que uno elija por una interfaz SPI. Los sensores detectan la magnitud y la polaridad del campo magnético, y la placa puede reportar sus mediciones de cientos a miles de veces por segundo, según la capacidad de proceso del microcontrolador. Esa velocidad alcanza de sobra para capturar el movimiento de un imán pasado a mano sobre el área de los sensores, que es el gesto secreto.

Trabajar con campos magnéticos tiene una ventaja extra. En un modo de paranoia extrema, la cerradura completa se podría blindar detrás de una lámina de cobre, algo imposible con un lector RFID. El cobre actúa como jaula de Faraday y bloquea la señal RFID y cualquier otro campo electromagnético que un atacante con un medidor EMF podría usar para encontrar la cerradura.

El microcontrolador de la caja

El cerebro es un Teensy 4.1, que ofrece muchas entradas y salidas, un procesador de 600 MHz, un megabyte de RAM y lector de tarjeta SD integrado, en un formato delgado y por 32 dólares.

Conectar el Teensy a la placa magnética fue trivial. La única complicación es que un lado de la placa tiene un error en la serigrafía que identifica mal las conexiones SPI. SparkFun dice que lo corregirá en próximas tiradas.

¿Qué escribió la IA y qué escribió el autor?

Para el software de reconocimiento de gestos, el autor volvió al vibe coding. En su columna Hands On de abril de 2026 sobre una suite de teletexto para radioaficionados ya había planteado sus dudas sobre cómo usar el vibe coding en proyectos DIY, si es que se debe usar. Esta vez, en lugar de dejar que Claude escribiera todo, lo limitó a dos bibliotecas de apoyo, publicadas en el repositorio github.com/IEEESpectrumHandsOn](https://github.com/IEEESpectrumHandsOn).

Una biblioteca graba el gesto de la cerradura y lo guarda en la memoria no volátil del Teensy. La otra vigila la placa e informa si un gesto recién detectado supera un umbral configurable para considerarlo coincidente.

El código de nivel superior lo escribió él, para que el proyecto fuera lo más DIY posible. Ese código maneja el botón que, tras una breve espera, pone el sistema en modo de grabación de gesto, el LED que indica ese modo y el mecanismo físico de cierre.

Diagrama de portadores de carga positivos y negativos separados hacia los bordes por un campo magnético, y una grilla de lecturas de sensores bajo el trazo de un gesto

Los sensores de efecto Hall hacen pasar una corriente por una placa de silicio tipo p. Un campo magnético que atraviesa el silicio desvía los portadores de carga hacia los bordes y genera un voltaje proporcional al campo (izquierda). Mirando la intensidad de esos voltajes en la grilla de 8 por 8, el microcontrolador reconstruye el gesto (derecha). Ilustración de James Provost.

La caja y el mecanismo

Para la prueba de concepto compró una caja de madera para manualidades y le sacó el pestillo de la tapa. Pegó una viga con una muesca dentro de la tapa y armó un mecanismo en el que un servomotor gira otra viga hacia dentro y fuera de esa muesca. El autor reconoce que el mecanismo pasa de "simple" a "simplón", pero aguanta para la demostración.

La caja tiene espacio para montar la placa magnética contra una pared, junto al Teensy y el resto de la electrónica de apoyo. Eso incluye un paquete de baterías, el botón de grabación y una pequeña placa con dos transistores NPN que convierten las señales de control de 3,3 V del Teensy en los 5 V que necesita el servo.

¿Cómo se hace el gesto sin marcas visibles?

Con todo armado apareció un problema. El área de detección de la placa mide apenas 3 centímetros por lado, así que cabe fácil dentro de la caja, pero cuesta hacer el gesto por fuera de modo que se lea bien. Marcar el contorno del sensor en el exterior anulaba la gracia de una cerradura escondida.

La solución salió, otra vez, de su herencia irlandesa. Diseñó un patrón de nudos celtas que recorre en una franja el frente de la caja, generado con una herramienta en línea y luego proyectado y calcado sobre la madera. El patrón sirve de grilla de referencia camuflada para repetir el gesto dentro del área del sensor. Para trazarlo usa un lápiz magnético sacado de un kit de memoria de núcleos de ferrita que IEEE Spectrum publicó en 2022.

Lo que falta mejorar

Para una instalación más seria hay margen. La mayor debilidad hoy es que si la caja queda cerrada cuando se agota la batería, no se puede volver a abrir sin romper algo. Se resolvería con una bobina de carga inductiva escondida. Aun así, la caja de demostración funciona bien, y al autor solo le queda decidir qué guardar adentro.