Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides se han convertido en una cita fija del calendario deportivo para quienes siguen la robótica de cerca.
El evento, celebrado en China, exhibe el hardware humanoide más reciente, bastante innovación algorítmica y una buena dosis de comedia física robótica. La edición de este año, que cerró en Beijing el 26 de agosto, no decepcionó. Además de hazañas que rompieron récords, como el humanoide más veloz del planeta, y de alguna que otra calamidad, como una halterofilia que salió mal, los juegos incluyeron desafíos nuevos que insinúan el propósito real del evento: empujar a las empresas de humanoides a desarrollar sistemas que se acerquen cada vez más a un despliegue práctico.
La ceremonia de apertura mostró la magnitud del evento. Según los organizadores, se presentaron más de 600 equipos con más de 2.000 robots. Solo en China hay más de 100 fabricantes de robots humanoides, y a la cita también llegaron participantes desde otros 15 países.

¿Qué récords se rompieron en Beijing?
Los juegos combinaron certámenes y competencias, algunas de ellas con jueces que puntuaban el desempeño del robot. El Tiangong Ultra, desarrollado por el Centro de Innovación de Robots Humanoides de Beijing, corrió los 100 metros planos en 8,86 segundos. Otro robot llamado Lightning, del fabricante de teléfonos Honor, había recorrido la misma distancia en 9,47 segundos unos días antes.

Ambas marcas superan el récord mundial humano establecido por Usain Bolt. El robot Tiangong ganó además el salto largo con 7,97 metros. Un robot de otra compañía, en tanto, jugó pimpón contra una campeona olímpica.

En otras pruebas, los robots se dieron golpes, anotaron goles, levantaron pesas (o lo intentaron) y ejecutaron rutinas de porrismo con disfraces ridículos. Parte de la gracia viene de lo fácil que resulta antropomorfizar las acciones de un humanoide, lo que vuelve especialmente cómicos sus tropiezos. Un caso: el robot que pareció distraerse con una exhibición de porristas y luego cayó por encima de una baranda.

El hecho de que los robots exhibidos tuvieran dificultades para detenerse, a veces quemando sus motores en el intento, también muestra hasta dónde se están llevando estos sistemas en términos físicos.
Aplicaciones prácticas
Los humanoides existen hace décadas, pero los últimos años trajeron el desarrollo de motores compactos y de alta potencia, capaces de mantener a los robots dinámicamente equilibrados a alta velocidad.
"China ha tenido un éxito asombroso construyendo hardware robótico", señala Stefanie Tellex, especialista en robótica de la Universidad Brown. Unitree, que nació en la ciudad tecnológica de Hangzhou y hace poco salió a bolsa, ganó notoriedad justamente por concentrarse en ese tipo de innovaciones.
Además de los avances de hardware, los robots que corren y saltan dependen de algoritmos entrenados en simulación para no caerse. Ese enfoque explica con bastante probabilidad por qué algunos robots tienen andares de carrera claramente no humanos: un algoritmo llega a una estrategia óptima explorando movimientos distintos, y esos movimientos no tienen por qué coincidir con la forma en que los humanos evolucionaron para correr.

¿Por qué es más difícil tomar un poroto que dar una voltereta?
Algunas de las pruebas nuevas de este año habrían resultado demasiado simples para un atleta humano, pero fueron diseñadas para exigir tanto al cerebro del robot como a su musculatura. Entre ellas estaban enchufar cables en tomacorrientes y depositar lentamente un desecho en un basurero dentro de un dormitorio simulado.
Tellex explica que entrenar robots para manipular objetos dentro de un entorno complejo es mucho más difícil que hacerlos esprintar o saltar por el aire. La manipulación avanzada es una especie de santo grial de la robótica, y algo que varias startups en Estados Unidos están intentando resolver con IA más avanzada.
Las habilidades finas de los dedos son difíciles para los robots en parte porque involucran muchos fenómenos difíciles de predecir, como la fricción y el deslizamiento. Los humanos tienen un sentido del tacto afinadísimo, una comprensión innata de la física y la capacidad de adaptarse a escala microscópica a velocidad relámpago. Los robots, no tanto.
"Es un ejemplo de la paradoja de Moravec", dice Tellex. "Donde cosas como las volteretas hacia atrás, que parecen más impresionantes que enchufar un cable, en realidad son más fáciles que enchufar un cable."
Una advertencia importante sobre el evento: algunas imágenes y videos parecen mostrar a personas operando de forma remota a ciertos robots, lo que sugiere que los equipos no pueden ejecutar esas tareas de manera autónoma. Aun así, que las manos robóticas ya sean lo bastante hábiles para tomar objetos diminutos usando herramientas, incluso bajo control humano, resulta bastante notable.

El programa completo de los juegos incluía otras pruebas diseñadas para medir la destreza manual, entre ellas la construcción con bloques y la recolección de porotos con pinzas. Esas tareas parecen reflejar el afán chino por automatizar el trabajo en fábricas y bodegas, como el cableado del chasis de un automóvil o el ensamblaje de electrónica.
Vitrina comercial y mensaje político
Una empresa llamada Galbot participó en varias pruebas, incluida una competencia de escenario de supermercado que consiste en reponer estantes en una tienda minorista. La compañía las ve como una forma de empujar sus capacidades comerciales.
"Galbot va a seguir haciendo avanzar las capacidades de los robots humanoides asumiendo escenarios cada vez más desafiantes", escribió Yvonne Yuan, representante de la empresa, en un correo electrónico. "Pasar de entornos estructurados hacia aplicaciones del mundo real más abiertas e impredecibles, donde los robots necesitan entender, adaptarse y colaborar con personas."
Pese a la buena cantidad de teleoperación en las distintas pruebas, Galbot sí demostró una hazaña de autonomía notable: un robot capaz de jugar tenis contra un oponente humano. Eso exige percepción avanzada además de reflejos de alta velocidad.
En un momento en que la IA agita temores sobre el desplazamiento masivo de empleos, quizás el mayor propósito de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides sea entusiasmar al público con el potencial de la robótica.
"Me parece estupendo que un país exprese entusiasmo por la ciencia y la ingeniería, y que tenga una visión positiva de un futuro tecnológico", afirma Chris Atkeson, reconocido investigador en robótica de la Universidad Carnegie Mellon. "Lamento que no sea Estados Unidos."
Los números del evento
| Marca | Robot | Resultado |
|---|---|---|
| 100 metros planos | Tiangong Ultra | 8,86 segundos |
| 100 metros planos | Lightning (Honor) | 9,47 segundos |
| Salto largo | Tiangong Ultra | 7,97 metros |
| Participación | 600 equipos | más de 2.000 robots, 16 países |
Para dimensionar la escala desde América Latina, los más de 100 fabricantes chinos de humanoides que menciona el reporte superan por lejos a toda la industria robótica de la región sumada, y ninguno de los equipos participantes vino desde LatAm. La contraparte accesible existe igual: la destreza que se mide en la prueba de porotos con pinzas es la misma que persiguen los brazos robóticos educativos de bajo costo con servos y un controlador tipo ESP32 o Raspberry Pi, donde el problema del roce y el deslizamiento aparece exactamente igual, solo que a menor escala y por una fracción del presupuesto.




