Las cuatro economías tecnológicas más grandes de África redactaron estrategias nacionales de inteligencia artificial en las que reconocen que dependen demasiado de Google, Microsoft, Nvidia y Meta para su infraestructura, y exigen recuperar control sobre los términos de esa relación.

Nigeria, Egipto y Kenia publicaron borradores de políticas de IA desde enero de 2025 que identifican la dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses como una amenaza para la seguridad y la supervivencia. Sudáfrica llegó a la misma conclusión en un borrador que publicó y luego retiró en abril de este año, después de que las herramientas de IA usadas para redactarlo generaran citas falsas.

La mayoría de las naciones africanas dependen de empresas estadounidenses para capacidad de cómputo, financiamiento y experticia, según expertos en IA y políticas públicas que asesoran a estos gobiernos y que conversaron con Rest of World. Ahora empujan por soberanía de datos, talento local y mejores términos con los proveedores extranjeros, dijeron las fuentes.

"El empuje de África por la soberanía digital no puede significar independencia total de las cadenas globales de suministro de IA", afirmó Rachel Adams, fundadora del Global Center on AI Governance, a Rest of World. "Pero sí puede significar un control más fuerte sobre datos sensibles, mejores reglas de compras públicas, inversión en infraestructura local y habilidades, conjuntos de datos en idiomas africanos y rendición de cuentas más clara para los proveedores extranjeros de IA".

¿Por qué África depende tanto de las Big Tech?

Los africanos representan el 18% de la población mundial, pero el continente concentra menos del 1% de la capacidad global de centros de datos, según el Foro Económico Mundial. Los cinco principales mercados africanos sumados tienen menos capacidad de la que tenía Francia en 2024, según un informe de McKinsey.

Las empresas africanas están empezando a construir infraestructura de IA con tecnología occidental detrás. Cassava, fundada por el empresario zimbabuense Strive Masiyiwa, lanzó en marzo la primera fábrica de IA del continente en Sudáfrica junto a Nvidia. El proveedor de centros de datos de África oriental iXAfrica trabaja con Oracle para entregar la primera región pública de nube de Kenia.

El centro de datos de USD 1.000 millones que Microsoft desarrollaba con G42 en Kenia quedó frenado después de que el gobierno se negara a comprometerse con las compras de cómputo que las empresas exigían. Varias iniciativas africanas de IA de código abierto reciben donaciones de Meta y corren sobre Google Cloud, según Hilda Barasa, asesora senior de políticas en el Tony Blair Institute for Global Change radicada en Kenia.

La profundidad de la presencia occidental plantea preguntas sobre qué prioridades terminan moldeando el futuro de la IA africana, según investigó Kofi Yeoh, investigador de la Universidad de Cambridge. La alianza de IA de Anthropic con Ruanda ilustra la tensión.

"Parece un buen trato porque los ruandeses van a ser entrenados y el gobierno va a poder mejorar su capacidad de servicio público. Pero lo que realmente está pasando es que Anthropic está creando una forma muy linda, de fruta colgada baja, para que alguien absorba el costo de adopción por ellos", dijo Ayantola Alayange, investigador del Global Center on AI Governance, a Rest of World. "Imaginen la cantidad de personas que se verán forzadas a usar esa tecnología".

¿Cómo está respondiendo el continente?

Algunos gobiernos ya están frenando la salida de datos del continente. Ghana, Nigeria y Zambia rechazaron recientemente acuerdos de intercambio de datos sanitarios vinculados a Estados Unidos que habrían trasladado información de sus ciudadanos fuera de las fronteras nacionales.

Ante la falta de infraestructura, los gobiernos africanos se inclinan por esquemas "segmentados", donde el procesamiento ocurre en el extranjero pero los datos quedan almacenados dentro del país, explicó Adeola Bojuwoye, líder en Nigeria de la organización sin fines de lucro Digital Impact Alliance, a Rest of World. Ser dueños de la infraestructura es solo el comienzo.

"Hemos visto en algunos otros países del norte de África, donde construyen centros de datos, ponen sus datos adentro, pero luego tercerizan la gestión del centro a un proveedor externo, que simplemente puede cerrar la cosa y tirar las llaves", dijo Tay PeiChin, líder de programa de política en el Tony Blair Institute, a Rest of World en la Cumbre India AI Impact de febrero. "Así que no se trata solo de tener control, sino de tener control significativo".

Continental AI Strategy y un fondo de USD 60.000 millones

En julio de 2024, la Unión Africana publicó la Continental AI Strategy. En noviembre de 2025, la organización sin fines de lucro Smart Africa estableció el Africa AI Council para mancomunar recursos. Un Fondo Africano de IA por USD 60.000 millones anunciado en la Cumbre de Kigali de abril de 2025 apunta a infraestructura, talento y startups, incluyendo 12.000 unidades de procesamiento gráfico de Nvidia para centros en los Big Four más Marruecos.

"Existe un deseo real de actuar como un único mercado digital. Existe una desconfianza real, justificada, hacia China y Estados Unidos, hacia la dependencia de esos dos gobiernos y de los actores comerciales en esos países", dijo Priya Vora, CEO de Digital Impact Alliance, a Rest of World al margen de la Cumbre India AI Impact.

Las naciones africanas siguen compitiendo entre sí por inversión extranjera para convertirse en hubs de IA, planteó Adams. Muchos proyectos, como el nigeriano Awarri, no han revelado la infraestructura que tienen detrás, lo que dificulta medir cuán dependientes son de Occidente, señaló Bojuwoye.

Barasa, del Tony Blair Institute, prefiere un enfoque regional y argumenta que ningún país tiene por sí solo una carga de trabajo que justifique construir en solitario. La cooperación, sin embargo, requiere confianza entre gobiernos, y esa es escasa. "Lo que subestimamos es que el costo de la coordinación es bastante alto y hay mucho que superar desde una perspectiva geopolítica o de economía política entre países, así que siempre existe el incentivo para que los países negocien bilateralmente", dijo Barasa.

¿Y para América Latina?

El paralelo es directo. Chile, Brasil, Argentina y México enfrentan la misma asimetría: Microsoft anunció un centro de datos en Quilicura por USD 320 millones, Google opera la región Cloud de Santiago desde 2021, y la región completa concentra una fracción mínima de la capacidad global de cómputo. La diferencia es que África ya formalizó un fondo conjunto de USD 60.000 millones para coordinar respuesta, mientras América Latina sigue negociando bilateralmente con cada hyperscaler.