Hugging Face lanzó esta semana un toolkit agéntico para Reachy Mini, su robot de escritorio open-source, que permite construir aplicaciones funcionales en menos de una hora sin escribir una sola línea de código. La promesa es directa: el usuario describe en lenguaje natural el comportamiento que quiere ver y un agente de IA escribe, prueba y despliega el código al robot.

"Por 60 años, los robots se construyeron por roboticistas. Desde hoy, los puede construir cualquiera", afirmó Clément Delangue, cofundador y CEO de Hugging Face. "Cuando el software es open-source y un agente de IA puede escribir el código, la barrera que venía del conocimiento técnico simplemente desaparece".

¿Qué cambia para construir un robot?

Hasta ahora, tres cosas separaban una idea de un robot funcional: experiencia técnica, hardware costoso y semanas de integración. Hugging Face dice colapsar las tres. El agente reemplaza la experiencia, el hardware es un robot de escritorio open-source de bajo costo, y la integración es un flujo de un solo click en una plataforma que millones de desarrolladores ya usan.

Hugging Face es una plataforma abierta para constructores de IA, conocida como "el GitHub de la IA". Millones de desarrolladores y decenas de miles de empresas la usan para compartir modelos, datasets y aplicaciones. En 2024, adquirió a Pollen Robotics, la fabricante francesa de la línea de robots Reachy.

¿Cómo se programa Reachy Mini sin saber código?

Joel Cohen, ejecutivo de marketing retirado de 78 años radicado en Raleigh-Durham, dirige grupos de pares para CEOs. No es desarrollador y nunca trabajó en robótica. Tampoco distingue colores y usa audífonos. Le tomó más de dos semanas ensamblar su Reachy Mini Lite (el promedio son tres horas), y luego construyó una app: un cofacilitador con voz controlada para los grupos de CEOs que dirige por Zoom.

Reachy Mini se sienta en su escritorio. Mide 27,9 cm de alto, 16 cm de ancho y pesa apenas 1,5 kg. Cuando Cohen dice "Hey, Reachy", el robot despierta, escucha y responde. Tiene personalidad propia (Cohen lo llama su "VP de pensamiento futuro"), cuatro modos de facilitación, un banco con más de 60 preguntas y saluda por nombre a cada uno de los 29 miembros de su grupo.

Durante la sesión puede poner a un miembro en el centro, cuestionar respuestas superficiales, generar una pregunta nueva en el momento o resumir los temas clave antes del cierre.

"Construí esto describiendo lo que necesitaba en lenguaje natural. Claude escribió el código", dijo Cohen. "Sin SDK. Sin background en robótica. Sin experiencia de desarrollador".

La tienda de apps de Reachy Mini ya está abierta

Las apps de Reachy Mini viven en el Hugging Face Hub: son buscables, forkeables e instalables con un click. Si ves una app que te gusta, la duplicas, le pides al agente que la modifique y publicas tu versión. Crear una nueva app toma minutos.

Además, cada app de Hugging Face corre en un simulador basado en navegador, así que cualquier persona puede probar el catálogo sin tener el hardware. La tienda ya supera las 200 apps al lanzamiento. Algunos ejemplos:

  • Cofacilitador de Joel: compañero de sesiones por voz para grupos de pares de CEOs.
  • Tutor de idiomas: escucha al usuario para ayudar a corregir su acento al hablar.
  • Ajedrez con daño emocional: juega y reacciona a cada movida, baja la cabeza ante un blunder ("¡Oh no! Gran error") y celebra una jugada ganadora.
  • Reachy Phone Home: modo antiprocrastinación que detecta cuando el usuario toma el celular y lo llama de vuelta al trabajo.
  • Luz roja, luz verde: la versión infantil de Squid Game, con el robot haciendo de muñeca.
  • Comentarista de F1: narra carreras de Fórmula 1 en vivo desde el escritorio.
  • Asistente de cocina: guía paso a paso una receta sin manos.
  • Profesor de programación: enseña a niños a programar en un lenguaje de scripting simplificado.
  • Una recepcionista de oficina que el propio Delangue construyó en menos de dos horas.

¿Qué falta para que llegue a Chile?

Reachy Mini se vende en dos versiones: el modelo completo y el Reachy Mini Lite que Cohen ensambló. Para makers latinoamericanos, el atractivo es tener un humanoide de mesa con stack open-source completo, hardware documentado y firmware editable. Pollen Robotics todavía no opera distribución oficial en Chile, así que el camino sigue siendo importación directa, con los costos de IVA y envío internacional habituales para piezas mecatrónicas pequeñas.