¿Qué pasa cuando los robots humanoides compiten en deportes humanos? En los juegos de Pekín, máquinas chinas superaron récords de velocidad y salto alto.

Tiangong Ultra, un robot humanoide desarrollado por la empresa pequinesa X-Humanoid, completó los 100 metros planos en 9,39 segundos, por debajo del récord mundial humano de Usain Bolt, que marcó 9,58 segundos en 2009. El robot logró el resultado en los World Humanoid Robot Games de Pekín.
El mismo desarrollador presentó además un humanoide que alcanzó 2,88 metros en salto alto sin carrera, superando el récord humano de 2,45 metros que el atleta cubano Javier Sotomayor fijó en 1993. La marca es una mejora sustancial frente a los 0,95 metros del récord para humanoides logrado en la primera edición de los juegos el año pasado.
¿Qué tan difícil es correr para un robot?
Estos desempeños ponen en evidencia los avances en locomoción humanoide, en particular el control de múltiples actuadores manteniendo el equilibrio durante una carrera a alta velocidad y un salto dinámico. Ese tipo de movimientos exige el control coordinado de las articulaciones del robot, de sus sistemas de estabilidad y de la generación de fuerza.
Otro robot, llamado Lightning y desarrollado por la compañía china de teléfonos Honor, completó los 100 metros planos en 9,32 segundos durante una prueba previa a los juegos, alcanzando una velocidad máxima de 14,5 metros por segundo.
| Prueba | Marca robot | Récord humano | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 100 m planos (Tiangong Ultra) | 9,39 s | 9,58 s (Bolt, 2009) | 0,19 s |
| 100 m planos (Lightning, en prueba) | 9,32 s | 9,58 s (Bolt, 2009) | 0,26 s |
| Salto alto sin carrera | 2,88 m | 2,45 m (Sotomayor, 1993) | 0,43 m |
| Salto alto humanoide, edición 2025 | 0,95 m |
Los 14,5 metros por segundo de velocidad máxima equivalen a 52,2 kilómetros por hora, una cifra que en el mundo animal está cerca de un galgo en plena carrera.
Cinco días, 51 eventos
Los World Humanoid Robot Games duraron cinco días e incluyeron 51 eventos y más de 1.000 competencias, entre ellas carreras, fútbol, tenis de mesa, levantamiento de pesas y tira y afloja. Participaron más de 2.000 robots humanoides, según los organizadores.
¿Sirve esto para algo fuera de la pista?
Pese a estos desempeños, los robots humanoides siguen enfocados en buena medida en demostraciones, espectáculos e investigación. Trasladar los avances logrados en entornos deportivos controlados a una operación confiable en fábricas, hogares y otros escenarios del mundo real sigue siendo un desafío de ingeniería central.
La distinción importa. Una pista de atletismo entrega superficie plana, temperatura estable, trayectoria conocida y ausencia de obstáculos imprevistos, es decir, exactamente las condiciones que un controlador de equilibrio necesita para que su modelo del mundo se cumpla. Una bodega con pallets desordenados, derrames y personas cruzando no ofrece nada de eso. Por eso las marcas deportivas miden progreso en actuadores y control, no en autonomía.
Para el ecosistema latinoamericano, donde la robótica industrial se compra antes que se desarrolla, el dato relevante no es la marca en sí, sino que quien la firma es una empresa de teléfonos que entró al negocio hace poco. El costo de entrada a la locomoción humanoide bajó lo suficiente como para que un fabricante de electrónica de consumo compita de igual a igual con laboratorios especializados.




