
FiberMotor, el motor de la EPFL con forma de hilo para robots blandos
Mide entre 1 y 3 milímetros de diámetro, no tiene engranajes y cuatro unidades juntas levantan una barra de chocolate de 46 gramos.
9 notas publicadas

Riley reemplazó el hotend por una bomba de jeringa abierta e imprimió queso crema, epoxi y silicona dentro de gel para el pelo.

Fibras ópticas de goma en zigzag y un algoritmo convierten la luz que las atraviesa en un modelo 3D casi en tiempo real, con menos de 0,4 cm de error.

Mide lo que un chicle, se mueve con una sola capa de músculo que se contrae con luz y no lleva electrónica a bordo.

El robot no lleva electrónica. Una cuerda de elastómero de cristal líquido se tuerce con el calor de la luz y un tope de aluminio lo lanza hasta 80 veces su altura.

Los bifur-circuits son metamateriales auxéticos impresos en 3D que mantienen sus conexiones eléctricas sin importar cómo se roten o se doblen, y que detectan por sí mismos la forma que tomaron.

El pez robótico conserva el diseño mecánico en toda la escala y solo cambia el grosor de las varillas de fibra de vidrio que forman la cola.

Investigadores del KAIST diseñaron con inteligencia artificial la resina de una mano robótica impresa en 3D que se estira más de seis veces su largo original sin romperse.

El Instituto Italiano de Tecnología construyó un robot de 11,8 gramos que salta, rueda, se desliza y trepa pendientes usando solo un resorte que reacciona al calor y la forma de su carcasa.
Otros temas que aparecen junto a #robotica blanda en nuestra cobertura editorial.